Archivo mensual: noviembre 2010

Discurso del método. (24/10/2010)


Tras el partido contra el Milan las únicas cuestiones que se posaban sobre el partido contra el Racing era saber si Mou cambiaba la alineación para dar descanso a algunos hombres que han acumulado muchos minutos tras el Mundial, el inicio de temporada y los lamentables bolos de la FIFA, y de paso incentivar a jugadores que se sitúan entre los puestos 12 y 15 de la plantilla. Negativo. Misma alineación, mismos hombres, misma dinámica.

El césped del Bernabéu irradiaba un verde radioactivo antes del comienzo. Como siempre, mismas disposiciones en el campo, y sin embargo, por primera vez en la temporada, la cámara de televisión enfocaba más al campo del Madrid que al del Racing. Portugal había dispuesto una defensa de cinco y durante la semana ya había anunciado tener algo parecido a un plan; el Racing disputaba la pelota con más ahínco que cualquiera de los últimos visitantes que recuerde. A pesar de todo, partido a partido vamos viendo pequeñas acciones que se van convirtiendo en imágenes cotidianas: por ejemplo, Özil debe estar siempre atento al mediocentro contrario en la fase de salida de balón rival. Daba la sensación de que Portugal había preparado algunas emboscadas en la salida de pelota blanca: hasta tres jugadores formaban un triángulo sobre Alonso y Khedira cuando Carvalho tenía el balón. Fruto de esa presión, con apenas unos minutos de juego transcurridos, Di María lanzó un globo al lado contrario del campo que no atraparon ni Carvalho ni Marcelo.

No obstante, en el equipo se van instaurando ciertas costumbres, el preámbulo de un método, y antes de los 10 minutos ya habíamos disparado a puerta. El Racing manejaba algunos conceptos con cierta soltura y la línea de tres esperaba a las incorporaciones y evitaba los rechaces. Pero, ¿es un problema que el rival nos haya estudiado e intente maniatarnos? No, sólo le pone un poco más de emoción a lo inevitable. Si el rival nos ha estudiado, nosotros tenemos un máster sobre ellos. Una de las muchas cosas buenas de este equipo es que tiene (o tendrá) la capacidad de manejar varios registros y posee al menos a 4 futbolistas en el 11 capaces de gestionar la pelota de todas las formas posibles: Alonso, Özil, Di María y Cristiano. Y aunque las portadas de hoy se las lleve Cristiano, el héroe del partido fue el argentino Di María.

Fue en el minuto 9 cuando Di María comenzó su recital. Esta vez dirigió bien el globo hacia Higuaín sobre un cambo sembrado de cántabros, saltándose todo el dispositivo defensivo rival por la vía rápida, y el recado le llegó al ariete, que al ver que el portero no tenía estrellas de Champions en la casaca remató con pausa, como si fuera un acto reflejo, y marcó. Poco tiempo después Arbeloa lanzó un bonito pase interior a Higuaín, que sobrevive excepcionalmente como extremo, y le dio una bonita asistencia rasa a Cristiano, que empujó con eficacia el 2-0 bajo las piernas del portero. El Racing, aunque se llevara un saco, tiene el mérito de ser el equipo que más veces ha saltado el dispositivo defensivo del Madrid, posiblemente con cierto castigo físico o psicológico tras la carga de partidos. Casi todas las veces llegaron por la izquierda, pero ayer estuvo especialmente activo Carvalho, que acudió varias veces al costado para socorrer a Marcelo, adelantándose a los delanteros que recibían, e incluso presionando las recepciones hasta la línea media del terreno. Viendo a Carvalho vemos una parte de Mou.

En el ecuador de la primera parte Di maría se dio un homenaje, inciando una jugada con una rabona y terminádola con una chilena. Di María, cuando termine de hacerse, nos ofrecerá cada domingo el catálogo de un futbolista polivalente, plástico, aguerrido, insolente y apasionado. Una navaja suiza en un picnic, dijimos en verano. A pesar de la confianza que coge cada partido, se sigue sintiendo su fútbol precipitado en algunas decisiones. Di María siguió con su exhibición en pos de la gloria de Cristiano, y esta vez con un pase con el exterior del pie abrió a Özil, que con la derecha le puso el tercero al portugués. En la repetición del gol vimos a Di María abrazándose con Mourinho, que además de regalarle una lámina para el recuerdo a Mou_de_white, sigue gestionando día a día una apasionante aureola didáctica con sus muchachos. La leyenda urbana del Mourinho déspota y borde es sólo para ignorantes y antimadridistas, lo que viene a ser lo mismo.

En estos momentos, viendo al Madrid se respira una felicidad inmensa, no sólo por el discurso futbolístico que va enraizando, sino por el apartado anímico, psicológico, estructural. Aún hubo tiempo para que Alonso lanzara a Di María y que el 22 le diera otra asistencia a Higuaín. Esta vez el remate se fue por poco. A partir del tercer gol y hasta el final de la primera parte el Madrid probó en repetidas ocasiones mover el balón en pases largos, pero el marcador no se movió. Más detalles de anatomía mourinhistica: en los córners en contra, Di María es el último hombre, el vértice más alejado de Casillas, ya que en caso de recuperación y contra el argentino es el hombre perfecto para correr con el balón, retenerlo, escapar y pasar hacia una presunta incorporación por detrás de Cristiano o Higuaín, según proceda.

Nada más iniciarse la segunda parte, El Fideo siguió con su particular recital: le dio un balón a Özil, que se embrolló con el defensa, y lo que era un pase a otro resultó ser un autopase, mandándosela luego a Cristiano, que en un movimiento más difícil de lo que parece se desmarcó, frenó en carrera, gira, pisó la pelota y marcó. Higuaín asistió desde cerca, pensando tal vez que Cristiano iba a pasársela. El riesgo de estar 4-0 antes de la hora de juego era que bajara intensidad, perder el ritmo del partido y que el Racing comenzara a llegar. Así fue. Un suspiro después, en una jugada rápida y vertical entre Pepe, Khedira y el fideo, nos hicieron penalti. Cristiano amagaba con patear como si fuera Jonny Wilkinson, pero sólo se lo creyó Toño.

Uno de los jugadores que más se ha beneficiado de la llegada de Mourinho y del juego discreto y correcto de Khedira es Alonso, que ayer mantuvo esa línea ascendente y sólida. El tolosarra intentó dos veces seguidas un pase desde su campo: la primera fue al fideo), y a la segunda Özil recogió la pelota, realizó su ya tradicional amago hacia la izquierda, como cada vez que evoluciona desde la derecha, y con el empeine hizo el sexto mientras Higuaín, al lado, contemplaba la jugada. A la hora de juego, y con un gol cada 10 minutos, el partido estaba muerto, disecado y embalsamado, y Mou dio entrada a Canales, Benzemá y León. Marcelo salió y Di María, que desde su posición de interior dio dos asistencias y media (1º, 3º, 4º), una rabona, una chilena, un tacón y provocó un penalti (5º) y un abrazo de Mourinho, terminó el partido -tres minutos antes- de lateral izquierdo. El recital  fue enorme, y hasta el Mou pidió la ovación para su nuevo jugador franquicia.

El gol del Racing llegó fuera de tiempo, como llegan los últimos ciclistas en el Tourmalet, y aún así subió al marcador. Ya no quedaban minutos para nada que mereciera la pena, y un balón mal entregado por Khedira y mal acogido por Pepe podría haber sido el segundo del Racing. Casillas metió el pie. Con este panorama, poco pudieron hacer a los actores de reparto. Apenas unas carreras de Canales, intentos de asociación con Cristiano para Benzemá y centros exagerados para León. La historia había terminado hace tiempo. Con la Liga decididamente encarrilada, es hora de comenzar el asalto a Murcia y la Copa de España.

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Meseta Meccanica mangia gnocchi scaduti (20/10/2010)


Casualidades de la vida, nos volvimos a encontrar con el Milan, como si el destino nos diera la oportunidad de empezar de cero desde el mismo punto en el que las cosas empezaron a torcerse el año pasado, en un encuentro de infausto recuerdo que nos puso de manifiesto, sin que lo supiéramos aún, las claves de las desgracias que estaban por venir en la Copa de Europa: inoperancia del cuerpo técnico, jugadores decepcionantes, esquemas poco trabajados, etc. Esta vez no fue así y el año pasado, pasado está, pero en un encuentro en el que Raúl terminó como goleador y asistente, cualquier cosa que pasara esta noche mejoraría el resultado del año anterior.

La noche empezó con saludos fríos entre los futbolistas a excepción de Ronaldinho y Seedorf, viejos conocidos. Antes de que un retrasado saltara al campo se veía clarísimamente el noventero 4-2-3-1 con una disciplina cuasimilitar, con Cristiano a la izquierda y el fideo a la derecha. Buenas noticias, Cristiano se mostraba activo y Di María agresivo en los costados. En los primeros minutos, aunque inclinados a favor del Real, se notaba una sensación ambigua -mezcla de la timidez y la organización- que nos daba posesión pero no profundidad, y por ejemplo, parecía impedir a Marcelo y Khedira, dos futbolistas claves en la llegada desde segunda línea, subir a partir de la línea de ¾. Nunca el Milan ofreció algo interesante, y su plan más trabajado fue acumular hombres en el medio del terreno.

El tanteo del inicio se resolvió pronto, y el RM comenzó a acumular ocasiones desde el minuto 7. Di Maria dio el pistoletazo de salida con un tiro que ya no recuerdo; y los roles comenzaban a repartirse: en su primer duelo, Ronaldinho intentó una virguería frente a Khedira, que pegó su centro de gravedad a la cadera del brasileño, como si fuera un pulpo en una roca, y le sacó la pelota con uno de sus ocho brazos. Durante el resto del partido -recital para Sami- Khedira fue el mejor recuperador (al menos 6 balones en la primera parte), y sigue desarrollando ese juego silencioso e intrahistórico de un toque, posicional, de ida y vuelta, hiperseguro y tímido aún, sumándole además su poderío aéreo. El día que Khedira se tire al suelo y coja más confianza para el tiro de 20-25 metros y para incorporarse al ataque… “ploff, la mancha.”  Su trote de caballo percherón parece eternamente lento, y sin embargo llega puntual a todas las necesidades del juego. Seguimos esperando el halago de la prensa especializada.

La tosca disposición milanesa daba para agrupar a todos los jugadores en una marabunta, y en algunas fases de ataque se llegaron a agrupar 12 o 13 jugadores en apenas cuatro franjas de césped, sobre la portería italiana. Todo esto hasta el minuto 15, donde en una muestra más del sistema ultradefensivo de Mou, Pato, atacante milanista, hizo una falta a Alonso, mediocentro blanco, en la frontal del área. El lanzamiento de esta falta por Cristiano dio lugar al primer gol del partido, y al minuto, aún buscando entre quién se coló la pelota en la barrera, una nueva combinación rápida, casi eléctrica, reflejo de este nuevo Madrid, nos dio el 2-0. Marcelo rebañó un balón a Pato, y en apenas 8 segundos, Alonso a un toque con la izquierda, como si emulara a Redondo, se la pasó a Cristiano, que aguantó y avanzó a la vez para servir a Özil, que marcó.

Los comentaristas de Canal+Sport, sin duda lejanos a la contaminación del lumpen español y piperos empezaron a recitar una retahíla de virtudes como si estuvieran en la escuela, o en el 1,2,3: “Este Real Madrid de Mourinho es un equipo: disciplinado, inteligente, táctico, solidario…” En las pocas veces que los italianos pudieron atacar, saltó el sistema de bisagras y ayudas, que es algo automatizado desde el verano. Alonso acude a las ayudas de Marcelo y Khedira aguarda en el vértice superior para dar salida rápida a la pelota. El rival se ve ahogado entre la cal, Marcelo y Alonso, y si se fuera en regate y velocidad del brasileño, acudiría Carvalho por detrás: geometría mourinhística. Que alguien contabilice las veces que se han ido de Marcelo este año, por favor. Marcelo posiblemente siga siendo tan “mal defensor” como siempre, pero el sistema de ayudas del portugués funciona.

Y hasta aquí más o menos lo mejor. A partir del minuto 20 se echó el telón. Los italianos firmaban el 2-0 y el Madrid inexplicablemente dejó paulatinamente de imprimir minuto a minuto la intensidad necesaria para lograr un resultado histórico. A pesar de todo, las ocasiones seguían llegando como un metro en domingo, cada 6 o 7 minutos, aunque ya no se moviera el marcador: Marcelo centró en un sprint e Higuaín se la quitó de la cabeza a Cristiano. En el haber sigue estando Casillas, al que la puta Copa del Mundo parece que le ha devuelto el interés por el fútbol, secuestrado desde 2008. Más muestras del antifútbol desplegado por Mourinho: el primer balón en largo del partido lo lanzó Pepe en el minuto 29 de partido. Me pregunto si los tikitakeros habrán remarcado el detalle.

La desconexión milanesa a partir del minuto 30 era casi un bochorno, y el único recurso ofensivo era templar balones de 25 metros hacia Ibra. En el 33′ falló por primera vez el artilugio defensivo y no por un problema de concepto, sino por una falta en la marca de Arbeloa, realizando una fiel imitación de Ramos: malos centros, despistes en la marca… Seedorf la envió al limbo. Sigue apareciendo en distintas fases del partido, y no me gusta, en las basculaciones defensivas -sobre todo en las más rápidas- un partimiento del bloque. Alonso y Khedira quedan perdidos en un mar entre ataque y defensa. Por suerte, aún nadie ha aprovechado ese espacio para jugar entre líneas y hacernos daño.

Justo al final del primer tiempo, en el punto de inflexión del partido, Di María quiso buscar un atajo en pos de vete tú a saber qué: el corazón pipero, el corazón de Mou, el perdón de su novia… El quarterback de Tolosa mandó un paquete certificado al fideo, que falló en el control, pero Khedira remendó con la cabeza. Sin embargo Di María, con cuatro compañeros para elegir, sacó el librillo de fútbol-calle y se la chupó miserablemente. En su descarga diré que todo se pega menos la hermosura (va por Cristiano), y en su carga, que con Cristiano a la derecha e Higuaín a la izquierda, irse con un 3-0 al descanso hubiera sido colosal. Esta acción resume en parte el ausente partido de Higuaín, que siendo más rematador que jugador, vive de lo que le llega y anoche no le llegó ni demasiado ni bien.

El equipo respira un cierto aire de grupo de colegio en conviviencias, y me encantó ver cómo los jugadores se comunican entre sí. Al menos Carvalho, Özil, Alonso y Khedira indicaban con los brazos y las manos las zonas disponibles y los espacios liberados a sus compañeros. Fruto de esa comunicación -tal vez-y de la dimisión milanista -seguro- el equipo acumulaba posesiones cada vez más largas, y por algunos minutos tuve la sensación de que se recreaba haciendo versiones del frikitaka azulgrana. Sin embargo, no oí gritos de alboroto en el estadio al reconocer ese juego de salón.

Cristiano, aún en su fase más desesperante y menos corporativista sigue siendo el más determinante, lo que no se sabe si es bueno, malo o sólo preocupante. Sus pasos de claqué en medio de una contra son segundos de oro para que el enemigo repliegue y el compañero caiga en fuera de juego o se pare, y sería de vital importancia que Mourinho volviera a recordarle, pedagógicamente, que un Cristiano integrado en el colectivo es un Cristiano al cuadrado (Deportivo y Málaga). En el epílogo, que duró unos largos 25 minutos, vimos el efecto del cansancio en los jugadores, las primeras amarillas (min. 72) y algunas broncas de Mourinho. Özil, que (casi como Guti)  perdió sus dos primeros balones consecutivos en el 78′, estaba asfixiado; y al partido sólo le faltaba el tiro de gracia del árbitro. Mourinho movió banquillo, y salieron Lass, Granero y Benzema por si hacían falta firmas de testigos en el acta. Partido acabado. Los últimos gritos fueron para Robinho, pitado e insultado por los más ignorantes y cerriles del estadio, ávidos de luisenriques de plastilina de los que nutrirse.

El Real acumula 5 goles a favor, 0 en contra y 9 puntos de 9 posibles en Europa. Palabra de Mou, te alabamos Señor.

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Neonato mourinhista sale vivo frente a 80.000 inútiles (12/09/2010)

Primer partido oficial de Mourinho en el Santiago Bernabéu, donde el protagonismo debería ser para el equipo y que en cierta medida terminó robando la afición. Apuntaba Diego Torres en la previa de ayer que Mourinho estaba inquieto ante “la afición más quisquillosa del planeta.” Curiosa forma de adjetivar a la afición del Bernabéu. Antes que la quisquillosidad, se me ocurren otras cualidades para nuestra afición: ignorante, involucionada, desfasada e indefinida. Impaciente hasta la náusea e incapaz de proteger bajo su manto a jóvenes futbolistas con talento pero recién llegados (Redondo), y/o sin formación (Higuaín, Marcelo), pero sin embargo capaz fabricar mitos en sus pedestales como si fueran un líder comunista. Una afición maleducada, que cacarea el nombre de su palurdo héroe local el día que a Ronaldo -recién llegado- le dan un balón de oro. Tal vez sea un problema generacional. La afición del Bernabéu es una afición vieja y huevuda, anquilosada en el pasado e incapaz de ilusionarse y sentir como suyos a futbolistas como Özil, Di María o Benzemá, y a hombres como Mourinho o Capello. De vergüenza ajena.

Con este panorama se presentaba el neonato mourinhista ante la masa (sebosa) del Bernabéu. El ultradefensivo entrenador portugués salió con Higuaín, Benzemá, Cristiano y Özil. En un inicio, Cristiano en la izquierda, Özil y Benzemá alternando lado derecho y centro y con Higuaín arriba. Los primeros minutos, fríos, transcurrieron con la agradable noticia de ver a un Benzema participativo, móvil e incluso asistente, con un bonito centro de extremo a Higuaín. Anda Higuaín con la losa de su pasado sobre sus espaldas, y al igual que el curso pasado, le está costando arrancar. El año pasado se agobió ante la llegada de Florentino y sus fichajes, este año, con más jerarquía en la plantilla y en el equipo, vuelve a comenzar la rampa con ligeras crisis de ansiedad, como si debiera autoafirmarse cada 60 minutos. Mala noticia para el equipo, falto de nueves y de gol.

En líneas generales y con una visión algo somera, el Madrid nos deja un sabor agridulce. La amargura nos viene por arriba, donde a nuestros jugadores les falta calma, sosiego y pausa -Cristiano e Higuaín-, definición -a todos- y compenetración. En varias fases del partido, mientras uno de los cuatro jugadores ofensivos tenían la pelota, los otros tres esperaban estáticos. Apenas Higuaín forzó desmarques de ruptura y Özil jamás se detenía. La gran noticia del partido fue Özil, único hilillo de plastilina entre el mediocampo y los atacantes. Mourinho, inteligentísimo, le cambió en el 83′ para buscar la ovación y arrojar un azucarillo a la mandíbula pipera. El alemán jugó con un velcro en la bota, dio profundidad al equipo y se presentó como un excelente asistente. Parece haber un futbolista más sobrio de lo pensado en un inicio.

Hay movilidad arriba, pero no es la movilidad de una máquina perfectamente engrasada, sino la movilidad nerviosa y cuasiviolenta de cuatro o cinco gallinas arrojadas a un corral que buscan un espacio para incubar. Por abajo, el Madrid se consolida y se recuerdan pocas ocasiones serias en contra en 180 minutos de Liga contra dos equipos aceptablemente trabajados como son Osasuna y Mallorca. Además, algunos conceptos comienzan a fijarse. Alonso es definitivamente el cinco fijo, encargado de acudir a las ayudas laterales. Distribuidor, que no creador. Cabe destacar en la pareja Alonso – Khedira  el potencial aéreo en defensa. Ayer prácticamente todos los balones lanzados por Osasuna al cielo del estadio rebotaron sobre Alonso y Khedira. Desde Mahamadou no disfrutábamos de esa gratificante baza a favor.

El Madrid hizo una primera parte mala y en el partido sobraba ansiedad, representada en Cristiano e Higuaín, y le faltaba algo de tranquilidad y pausa que bien podían aportar cualquiera del banquillo. Özil y a veces Benzema eran los únicos nexos realmente efectivos entre Alonso y Khedira, y sin embargo aún insuficientes para apoderarse por completo del juego y de generar más ocasiones claras. Mientras tanto, el público seguía a lo suyo y no podía faltar la ansiedad transmitida a los jugadores con su puto runrún de los cojones.

En la segunda parte una falta sacada por Osasuna rebotó varias veces hasta encontrar acomodo en el interior del pie de Khedira, que le envió un paquete certificado a su compatriota para montar la contra del único gol del partido. Khedira es el futbolista del Real Madrid al que el hijo de puta seboso de Rebaño ya compara con toda la mala baba del mundo con Emerson, uno de los grandes fracasos madridistas. Rebaño: puesto a comparar a Sami con un inútil acabado y cornudo, haberlo comparado con tu padre. Inmenso hijo de puta, ¿no tenía Mauro Silva -el mediocentro más grande- un trote cochinero parecido y sin embargo el don de la ubicuidad? Khedira es un futbolista que juega siempre a un toque, a lo sumo dos, mueve el balón en cualquier dirección, participa en la creación de espacios y ocupa una parte determinante del terreno de juego. Tiene 23 años, no habla español y acaba de llegar. Y a Relamo le recuerda a Emerson. Rebaño es un hijo de puta o un ignorante.

Parece que Mou anda a la búsqueda del tercer volante que mejoraría mucho la circulación de balón, haciendo la vida un poco más fácil a Alonso y Khedira, y si ese es volante es Canales además de circulación aportaría claridad. Tengo muchísimas ganas de ver juntos a Özil y Canales. Cristiano estuvo soberbio en las filigranas y nefasto en tiros y elecciones determinantes. Con el poderío que tiene el equipo por arriba, es un poco irritante que tire hasta las faltas laterales. Sin embargo, no retuvo tanto la pelota en zonas inútiles del campo como en Palma. Precioso gutipase a Higuaín, al que no le vendría mal hacer un trabajo de remate sutil frente al portero.

Una de las características de este curso viene definida por la palabra ‘alternativa’. Ayer no jugaron Canales ni Di María -dos minutos-, y Pedro León -un futbolista que se antoja muy muy interesante en el Bernabéu- salió al campo 20 minutos, mostrándonos aportaciones diferentes a las de sus compañeros. Es tarea fundamental de Mourinho mantener activos y activados a los 16 primeros jugadores de la plantilla, lo que garantizaría un caudal amplísimo de opciones, alternativas y recursos en función del rival, el campo y el resultado. El equipo no está en desarrollo; más tierno aún, en formación. Aislémonos del lumpen y el piperío y propaguemos la verdad del madridismo underground. ¡Hala Madrid!

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Paciencia para los comienzos (30/08/2010)


Por fin comenzó la era Mourinho en Mallorca, y aunque para esta temporada el Madrid jugará con una camiseta que parece un homenaje al Zaragoza y tiene una de las serigrafías más feas que se recuerden, es una camiseta a la que todos los madridistas de bien le cogeremos un tremendo afecto y cariño. Pues aunque fea, es la camiseta de la liberación baulo-putista, la camiseta del año en el que FP le entregó las llaves del club a Mourinho, -aunque no sabemos si Mourinho las ató a su llavero de casa estival o de residencia fija-, y la camiseta del verano en el que fichamos para el mañana, bueno, bonito y no demasiado caro.

Para ver mi primer partido de la era Mourinho, quiso el azar que el bar en el que entré fuera un Bernabéu en miniatura, con sus gañanes de brazos tatuados y camisetas de algodón sin mangas, sus palurdos blasfemando e insultando por todas y cada una de las cosas que ayer no salieron y los fieles a las pipas con camisa de manga larga dentro de un pantalón que llegaba hasta los sobacos. Aterrador. Nos sorprendió Mourinho con el multitasking Lass en el once titular, lo que no sé si interpretar como una jaimitada o es que Khedira simplemente está aún en prepretemporada. El dibujo 4-2-3-1 se completaba con Canales, Di María y Cristiano (ambos alternando banda) e Higuaín en sus papeles habituales.

Llevaba sin ver al Madrid desde Münich, y aunque el equipo coge forma, fondo y figura poco a poco, contra el Mallorca tuvimos algunas dificultades con el balón a pesar de controlarlo durante la mayoría del primer tiempo. Laudrup envió una señal a Mourinho, aunque el portugués no habrá hecho sino confirmar impresiones y sospechas. Al Madrid este año, al menos en España, se le va a jugar con sistemas defensivos de hasta 7 jugadores, y cada empate se celebrará como una victoria, y cada victoria será una fiesta local.

Durante la primera parte hubo buenas jugadas entre Di María y Cristiano, los gemelos separados al nacer, y ésta se antoja una sociedad explosiva. Canales nos deleitó con un precioso gutipase a Higuaín, que comenzó una de sus peores jornadas como ‘rematador’ del Real. A partir del minuto 35 el guión del folletín estaba masticado, deglutido y disipado (posesión blanca, autobús del Mallorca e intentos de contra y ocasiones nuestras cada 6 o 7 minutos), y yo ya sólo podía pensar en el banquillo: León, Özil, Khedira, Benzemá… aunque algo hizo bien el Mallorca, cuando con todo el catálogo de medios tiradores de los que disponíamos en el once fueron anulados por completo en la frondosidad de su defensa. A señalar la moda de reclamar impunidad siempre que el jugador toque balón primero, desentendiéndose de lo que pase después, al estilo Diawará. En el minuto 4 podrían haber partido el tobillo a Cristiano, y aún no sabemos lo que tiene.

El Madrid deambulaba pesado, pero convencido como ente. El embudo con el que nos querrán ahogar le deja a Mou vía libre para perfeccionar y deleitarse (sospecho que en este personaje ambos verbos van en la misma dirección) en el centrocampismo del equipo, dominar los partidos (eso será fácil) y los rivales (no tanto) a partir de nuestra sala de máquinas central. Asociaciones, creación de espacios, diagonales… Alonso, Khedira, Canales, Özil, León, Granero… son tareas que aún andan verdes pero que nos darán la llave en muchos partidos (de mierda cagao) como el de ayer. Habrá muy pocos espacios y los pasadores verticales (Canales, Özil) y largos (Alonso, Di María) valdrán su peso en oro. Necesitamos que los urdidores urdan. Higuaín, Ronaldo, Di María y Benzemá, serán los responsables de la culminación con su velocidad, aceleración y verticalidad. Se anuncia una gestación lenta, pero gratificante.

Las suposiciones que emanaban desde el televisor eran ciertas, y la segunda parte corrió entre prisas desde el minuto 15, como si todo el mundo supiera lo que se le avecinaba. Mourinho, con un impresionante aire paterno-didáctico hablaba con los suplentes como si fueran alumnos y movió el banquillo dando entrada a Özil y Benzemá primero y al imponente Khedira después. Retiró a Di María queriendo señalar su confianza en Higuaín (aunque yo creo que se equivocó), y pidió a Özil que calentara pegado a la banda aunque dentro del terreno. Queda meridianamente claro que salvo sorpresa cuando coja la forma, Ozil, como Canales, se ahogan en la cal y necesitan estar rodeados de verde. Son futbolistas distintos.

Paradójicamente, con la entrada de Khedira el Madrid terminó de partirse en dos: Alonso retrocedió unos metros a echar el ancla y Khedira mostró su prometedora presencia en dos jugadas arriba y otras dos abajo. Estoy ansioso y quiero que coja la forma y la titularidad lo antes posible. El Madrid atacaba con 4 o 5 y defendía con otros tantos. Khedira iba y venía y Alonso intentaba pilotar la nave a distancia. La falta de puntería no es más que una dolorosa anécdota. Analizando a los jugadores individualmente:

Arbeloa comenzó el partido más adelantado de lo normal -demasiado para un opositor a Hacienda- y se observa en el jugador una ligera crispación cuando juega y es algo más agresivo; además, ha ensanchado sus brazos y es un jugador más corpulento de lo que parece, aunque cuanto más lejos está de su portero más insignificante se vuelve.

Sergio Ramos sigue disfrutando de una irritante y peligrosísima carta blanca a nivel deportivo e institucional. Sus pretensiones nunca satisfechas, sus trucos baulistas, sus lagunas de concentración… son terribles y sigue dando la sensación de que el día que el físico no le acompañe se convertirá en un problema pesadísimo para el club, un vivero de hipotecas de diversa índole. Sus semichilenas en el 44 de la primera para despejar situaciones relativamente fáciles, la falta de rigor al sacar de banda en el 44 de la segunda desde la linea de fondo cuando el equipo estaba volcado contra el área de Aouate regalando un balón al Mallorca… insoportable.

Carvalho correcto y con oficio, no llama la atención y pasa discreto por el partido, lo que en un central es una muy buena noticia. Marcelo, sospecho que con órdenes específicas, no participó demasiado en la primera parte. En la segunda, sin corsé ni rigor, aportó más.

Lass comenzó de pivote fijo, con un juego casi siempre horizontal y sigue con ese fútbol anárquico, impreciso, desesperante… De la misma forma que Luxa le colocó un pinganillo a Raúl, convendría que Mou le diera una brújula al francés. Mientras, Alonso, futbolista sobre el que se gesta un debate en el blog sobre su valoración o sobrevaloración, sigue siendo el único futbolista con criterio y con una visión global, profunda, periférica y con perspectiva de un terreno de juego, y puede jugar bien o mal, pero debe jugar siempre.

Di María, fresco y novedoso, es una buena noticia. Se intuye buena asociación con Ronaldo, y desborda, tiene un alonsiano pase largo, control y drible. Parece un multiusos. Di María rodado será como una navaja suiza en un picnic.

Ronaldo, que imagino que tenga carta blanca a partir de la linea de 3/4, lo que me parece razonablemente correcto (aunque yo revisaría la norma), debería integrar su fútbol a la orden del colectivo cuando esté por debajo de esa línea imaginaria, salvo que vea factible marcar un gol como el del Madrigal en cada partido, cosa que este año con la superpoblación defensiva rival estará más complicado. Absorber la pelota en el medio campo durante diez segundos no vale para nada, salvo para dar tiempo al posicionamiento rival. En la segunda parte se masturbó con el balón mientras Özil esperaba el autobús en el segundo palo.

Higuaín, empapado casi todo el partido por la maleza mallorquín, estuvo cerca de salir victorioso en dos sprints que no concretó. Y casi nunca eligió el remate correcto, cosa en la que se ha estado especializando en el últimos dos años y medio. Es como si quisiera marcar un gol con el esbozo del no-gol al Lyon para redimirse ante sí mismo. Que la cruce algún día, por favor.

Los gestos de Benzemá, que en el Madrid parece un delantero con actitudes de centrocampista le siguen sumiendo en la indefinición, y a Mou se le acabaron los minutos de broma y quedan muchas cosas por hacer, cosa que no digo por meter prisa, sino para tener paciencia. El Madrid atesora nuevos jugadores, un inmenso talento, futbolistas de futuro e infinitas posibilidades dentro de un terreno que el Club, por una vez en su puta vida, debe saber gestionar bien, despacio y con criterio. Los primeros brotes verdes comenzarán a salir de la tierra al llegar el invierno. Esperemos que resistan el vendaval.

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La batalla de Munich. (14/08/2010)


Copón bendito.

Empezaba bien la cosa en el Allianz Arena, con el Madrid vistiendo camiseta blanca, inmaculada, y el Bayern  con una equipación gris de marca Adidas del Decathlon. No le importó a sus aficionados, que en un partido amistoso contra el Madrid animaron más que el Bernabéu en cuartos de final de la Copa de Europa. Y es que ya nos llevamos una agradable sorpresa de la afición del Dortmund en el 0-5 del año pasado, cantando hasta el minuto 90.

Para no pasar página demasiado rápido incidiremos en un par de detalles y así digerir mejor el partido, ya que en una pretemporada con Mourinho, albricias, nada es fútil. Desvelaba Mou hace unos días que para reforzar la moral, el juego y el engranaje colectivo de sus jugadores, realizaba partidillos de 7 contra 10. Involuntariamente se encontró con un partido, un ambiente y una historia favorable para desarrollar un concepto parecido a gran escala, ya que los alemanes nos llevan algunas semanas de ventaja en el apartado físico y su superioridad era manifiesta. Además, afrontamos un partido contra un rival serio y respetable con parte del “fondo de armario” en el once inicial (Carvalho -bien- y Garay), cosa recurrente y necesaria durante la temporada, viven Kaka’ y los doctores de Sánitas.

A nivel colectivo la primera parte se pasó entre el deleite de piperos, puesto que por no tener el balón, no pudimos hacer tikitaka y se demostró (una vez más) lo malo que es Mourinho (como si lo viera, atentos mañana a los comentarios del as), pero la realidad es que los jugadores del Bayern están mejor preparados en esta época del mes. Siempre intentando tener la pelota con algún objetivo, no como los onanistas del tikitaka, el Bayern  quería crear espacios en nuestro mediocampo y penetrar hasta nuestra defensa. Hubo tramos realmente agobiantes de presión, control y posesión muniquesa,  pero fuimos nadando y salvando la ropa hasta el 45, no sin la ayuda de Casillas.

En ataque, aunque ayer no fuera el mejor día, se avecina una trituradora cuando la máquina esté rodada. Las combinaciones pueden ser armoniosas, variadas y elaboradas  o verticales y directas, como en el pase de Canales a Khedira o los centros de León. Además, empezamos a tener una nómina aceptable de tiradores de 20 – 25 metros. Ayer le tocó el turno a Marcelo. En cartera, Cristiano, León, Alonso…

A nivel individual buenas y malas noticas. Casillas puede haber vuelto, como deslizamos tras la victoria en el Mundial, mientras que Ramos, el sucesor de Maldini, cargó de razones a Mourinho y a la facción más recalcitrante de fansdelmadrid. Con hasta cinco paradas de mérito, (penalti -más rechace-, tiro desde fuera del área en el 27′, Ribery en el 41′, Klose en el 45′ y los dos penaltis de la tanda), Casillas se postula como una de las  sorpresas agradables del mourinhismo. Sin duda haber ganado por fin la puta Copa del Mundo y follarse a la Carbonero en el mismo mes, le habrá descomprimido el diafragma y ojalá antes de su retirada (y antes de que le deje Sara) esté motivado para levantar al menos otras dos orejudas. Y Ramos… ¿qué cojones le pasa? ¿falta de forma, de concentración, superioridad de Ribery, estafa? El caso es que pasan los años, nada cambia y muchos madridistas empezamos a estar algo nerviosillos con el jugador andaluz, de quien por cierto, salvo cataclismo, nadie nos va a librar y nos vamos a comer hasta los 30 años más o menos.

Alonso – Khedira. Una de las piezas más importantes del Madrid este año dio visos de buena comunicación a pesar del agobio físico del Bayern y la evidente falta de forma del alemán. De lo más destacable a nivel táctico es que Alonso hizo de Alonso y fue Khedira el que avanzó algunos metros, aunque de forma flexible, ya que en varias fases del partido los dos medios permutaron posiciones. La falta de ritmo de Sami Khedira era palpable, y salvo algunas lagunas en los ofrecimientos gestando las nuevas jugadas o en recuperaciones, el alemán es un soplo de aire fresco en nuestro catálogo de mediocampismo (deuda histórica del madridismo moderno y de la decadencia florentiniana), brillantemente representado por Alonso desde el año pasado. Una cuestión interesante seria saber si Mourinho tiene claras las posiciones del español y el alemán desde el principio o querrá ver el funcionamiento del tándem al revés. A mí me gustaría verles al revés, pero me da que Mou lo tiene claro desde el minuto uno: Alonso es un 5, y Khedira será el hombre kilómetro del equipo. De las habilidades de Khedira dependerá en mayor o menor medida lo que vayamos a echar de menos a Xabi cuando el tolosarra acumule tarjetas o resfriados.

Pedro León sigue sumando poco a poco notas positivas, y aunque tal vez le falte definir un poco más su juego y su función en el equipo (y por qué no, adquirir más presencia física) se mostró muy cooperativo y voluntarioso en las ayudas a Ramos contra Ribery. Interesante. Además dio muestras de su habitual temple con el balón, tan parecido al de Ramos. Canales flojo cerca de la cal, crece mucho más cuando tiene campo abierto al frente y a los lados. Ayer estuvo regular.

De los otros nombres propios, Di María sigue a la búsqueda de su lugar en el mundo, entre Quaresma, Secretario, Robben y Figo; y Benzema, un excelente delantero combinativo, sin embargo parece cohibido en los últimos metros y apenas chuta. Sin duda sus desatinos extradeportivos le influirán, así como su mediocre primer año entre nosotros. Es tarea importantísima recuperar a este futbolista, sobre todo si se cierra el fichaje de Özil, (centrocampista – mediapunta que se nos venderá por parte de la dirección técnica como delantero) ya que nos dejaría con tan sólo tres delanteros puros para afrontar un año estratégicamente VITAL. Doctores tiene la Iglesia, y Directivos el Madrid; abróchense los cinturones.

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