Archivo mensual: noviembre 2010

El Mundial de España (13/07/2010)


España es campeona del mundo gracias a una sensacional generación de futbolistas y a un trabajo comenzado desde cero en 2004 por Luis Aragonés (cogió una selección de Iñaki Sáez que no pasó la primera ronda en Portugal 2004), a pesar de contar con dos zorras en el gallinero: la prensa cateta y el entramado de la Federación, con un espectacular power trio a la cabeza: Villar a la batería marcando ritmo, Hierro en las guitarras y distorsiones y Del Bosque a las programaciones y voz. Por suerte los jugadores siempre han sabido mantenerse al margen de la prensa tan bien como lo han hecho con sus dirigentes de corbata.

El nuevo seleccionador español (ganador de una Champions en el Madrid con un 5-3-2), “algo precavido” dirán los generosos o incluso “brillante” los caraduras, optó por rebajar la excelsa fórmula de Aragonés. Y del 4-1-4-1 de 2008 pasamos a una especie de 4-1-2-3. Alonso ocupó la plaza de Senna. Un fantasista se cayó del once de 2008 (Silva) para dar entrada a Busquets -un botón menos desabrochado en la camisa, un agujero más en la hebilla del cinturón-. En 2008 Villa desapareció del equipo al final del torneo por las lesiones, en 2010 Torres por su pésimo estado de forma. En los cinco de abajo, sólo un cambio natural, Piqué por Marchena. El tres era de Puerta, pero aún lo tiene Capdevilla.

PRIMERA FASE

España llegaba al Mundial con una de cal y otra de arena: prestigiosas victorias contra Argentina y Francia en amistosos e inesperada derrota en la Confederaciones, torneo que según el lumpen periodístico habíamos ganado antes de empezar y cuya derrota sólo pudo hacer bien al equipo. La fase de grupos era un regalo y sin embargo, los suizos con Ottmar Hitzfeld al frente, plantaron cara a la selección nacional de la única forma posible: presión, tiki-táctica, conocimiento de las virtudes y defectos del rival y mucha energía en las piernas. Nótese que los suizos no hicieron un partido extremadamente duro, pero ante las dificultades, las nuevas “mejoras de motor” de Del Bosque sólo trajeron confusión a un equipo al que le había costado 4 años de trabajo tocar el cielo con las manos: costados, centrocampismo plano y redundante, delanteros faltos de forma, etc.

Desmenuzando la maquinaria delbosquiana

En primer lugar me gustaría hacer una diferenciación entre el fútbol de Aragonés, que era de posesión, velocidad y verticalidad, sin renunciar a una de las múltiples esencias del fútbol, el contragolpe (revisad los goles de la euro y contad) y la desviación putrefacta y fascistoide inculcada por el lumpen y rebautizada por algún miembro de fansdelmadrid como el frikitaka, basado en la posesión, la horizontalidad, la insustancialidad en la mitad de los trayectos del balón y el aburrimiento eterno.

A riesgo de ser lapidado tras las fronteras del madridismo underground, creo que España ha jugado un mundial relativamente pobre en fútbol, donde no obstante ha sido junto con Alemania el mejor conjunto del torneo de largo. Poco o nada que señalar tras el agradable ímpetu norteamericano, la inmensa belleza del forlanismo, el coitus interruptus nipón o la bonita pirámide ghanesa. Aguirre y su cara de oficinista en paro, el coño de la Bernarda francés, la ineptitud de Maradona y su desprecio al centrocampismo -motor del fútbol-, los duelos de peores entrenadores ever, la decepcionante papeleta del fútbol africano, la decrepitud en el lecho compartido de Inglaterra y Capello, el lumpen futbolístico europeo, Lippi el recalcitrante, la maquinaria pesada de Dunga gripada en el momento menos indicado, etc., etc.

Al margen de los resultados (que como los frikitakeros nos han enseñado no son importantes, sólo lo es el juego) la primera fase de España se resume con fases altas de posesión plana que no fueron a ningún lugar, dificultades al pasar las líneas de 3/4  y goles de Villa. La primera fase de España fue realmente mala. TSNR contra Suiza, un partido más que discreto contra Honduras, 20′ infaustos contra Chile, Javi Martínez – Busquets contra diez, juego gris y aturullado… Podríamos definir a la selección nacional como un paciente que poco a poco iba recuperando la memoria tras un fuerte traumatismo. Tras el hostión suizo, las dudas, etc., España jugó partidos realmente malos, en los que sin embargo, siempre dejaba escapar, balbuceante, algunos rastros de 2008. Claro que al pasar todas estas sensaciones contra Honduras, Chile con diez y posteriormente Portugal, la sensación ambivalente permanecía.

Tras la asqueante pero a la vez edificante fase de grupos, que consiguió que las dos Españas futbolísticas se hicieran con el discurso del contrario (resultadistas, “¿pero esto qué hostias es? ¡España no juega una mierda!” – Delbosquistas-buenistas-tikitakeros-logsistas-marquistas, “¿pero no es esto lo que siempre hemos envidiado de selecciones grandes como Alemania o Italia?”) llegó Portugal, que nos pilló en el limbo futbolístico, entre lo que no importa y lo que sí.

SEGUNDA FASE

Contra Portugal un amigo me hizo la pregunta del millón. ¿Es necesario jugar con dos cincos cuando a lo sumo nos van a atacar 3 veces por partido? Enganchado Busquets entre los defensas y los centrocampistas de verdad, Alonso se ha visto empujado a hacer de falso box-to-box, falso porque él es un cinco -uno de los mejores- porque carece de un juego afilado cuando está cerca del área y no tiene suficiente velocidad de reacción. Alonso es un magnífico futbolista, lento es sus gestos mas rápido y ágil mentalmente, pero en su zona, porque pierde clarividencia pasando de los 3/4. Insuficiente para querer hacer bien de box-to-box. Además, tener a Alonso haciendo el camino de ida y vuelta empotraba a veces a Xavi en la mediapunta, donde no es su sitio y se pega a los delanteros.

Por otro lado, se insistió con Torres arriba y se desplazó a Villa a la izquierda, donde uno de los delanteros más resolutivos e insidiosos del momento se convertía en un puzzle de dos piezas. Villa en la izquierda se desfonda, y una de dos, o penetra o pierde el balón, jamás da continuidad al juego (leitmotiv español) porque está fuera de su hábitat, y lo que hace a 25 metros él suele hacerlo a 10 metros de la portería. Además el vodevil continuaba con Torres en la derecha, ¿para qué? Para barrer el campo y despejárselo a ¿Xavi? ¿Iniesta? ¡Pero si no tienen a nadie a quien pasar, no tiran desde fuera del área y no desbordan! Nunca entendí muchas fases del partido contra Portugal. No obstante, Queiroz, unido con fervor a la causa “Valdánez es gafe, pásalo” fue una piedra de toque en la confianza de los chicos españoles. Jamás asustó Portugal.

Contra Paraguay más de lo mismo, el enfermo iba recuperando la memoria, la autoestima y sus gestos ganadores y aprendía a vivir con las nuevas y sofisticadas implantaciones delbosquianas. Pero el partido contra Paraguay pasará a nuestra memoria como el inicio de la mejoría de Casillas, una de las mejores noticias para los madridistas. Casillas está vivo. Según Luis Fernández, confesaba un día Ochotorena a un periodista de la radio francesa RMCoff  the record que le inquietaba el estado de forma de Casillas. Estaba convencido de poder recuperarle, y según sus cábalas y el calendario del mundial, el bajo estado de Casillas coincidiría contra Portugal, a partir de ahí iría recuperando la forma, y así fue.

Casillas se lució en uno de los más maravillosos crescendos que yo recuerdo. En tres instantes en los que el marcador estaba a cero. Penalti parado a Cardozo en los cuartos (aunque estuviera mal tirado y Reina resultara una vez más impecable entre bambalinas), parada a bocajarro contra Kroos en semifinales y descomunal en reflejos ante Robben, en la final de un torneo que se juega cada cuatro años. Por fin Casillas de nuevo. Sinceramente creo que esto le va a venir bien a nuestro próximo mito en potencia. Espero que con la novia que quería y el palmarés internacional que siempre soñó se reinterese por el fútbol de clubes y vuelva a fijarse el terrenal objetivo de la Champions. Entre el aire nuevo que supondrá Mou, la liberación del Mundial y el muerdo en directo, quiero ver a un Casillas nuevo.

Tras dejar con las ganas a los paraguayos volvimos a encontrarnos con Alemania dos años después, auténtica final del Mundial entre las dos mejores selecciones . Impecable partido de España, que contó con la ayuda de su rival, el cual en una desconocida muestra de ingenuidad no dio una sola patada durante el partido. Y por fin apareció Del Bosque para bien. Al salamantino, único ser del planeta, tras los chicos de Ecos del balón, capaz de procesar 250.000 jugadas por minuto, sólo le costó 4 partidos darse cuenta de que Torres no estaba para jugar el Mundial. En 10 minutos contra Alemania no se fue de nadie y en 15 se lesionó contra Holanda. Del Bosque es un entrenador al que no le importa salir con sorpresas en el once titular, aunque irónicamente luego le cuesta horrores mover el banquillo. Luego le puede salir bien, como Macca en Old Trafford o mal, como Cambiasso – Flavio en Delle Alpi. Contra Alemania se “inventó” (dirán los afines al régimen) a Pedro, que hizo un partido perfecto a excepción del final. Polivalente y dinámico. Pedro, futbolista de laboratorio y de ecosistema reducido, es muy bueno. Contra Alemania hizo de interior y extremo, manejó derecha e izquierda, desborde, regate, y muchísima creación de espacios, ofreciéndose continuamente.

Eso liberó a Xavi de la atención de los mastuerzos alemanes, siempre con un ojo tras Pedro, y le permitió marcarse un partido antológico imantando el balón a su pié. El cabezazo de Puyol puso dos cosas de manifiesto: una al propio Puyol, que salió de la trastienda al escaparate de la selección, y otra, el gran surtido de estrategia delbosquiano cuando el jugador reconoció que propuso esa jugada él al mister, y no al revés, como suele ser norma. Que conste en acta la baja de Müller, un terrible futbolista. Hay 40 millones de españoles que siempre se quejan de que nunca les toca la lotería. Con la baja del 13 en semifinales ya pueden darse por agraciados.

FINAL

De la final, reciente en nuestra memoria y en el esternón de Alonso y las tibias de Iniesta, poco que contar y mucho que disfrutar. El partido fue una mala copia del de Alemania y los holandeses nos dieron las hostias suyas y las de los alemanes. Con Pedro como factor sorpresa anulado e Iniesta dando sensación de pesadez y lentitud cada vez que tenía el balón, sin atreverse a tirar nunca desde fuera, tarea que normalmente sólo ha acometido Alonso, Holanda fue tejiendo una red muy poco vistosa pero muy efectiva en el centro del campo. Salieron a enredar en plan Paraguay, pero con calidad en 3 de sus hombres de ataque. No diremos que debieron jugar con 9 porque somos muy originales. Busquets, impecable en el partido contra Alemania, que no pegó una patada, sufrió y se le vio un poco más el cartón. Buen Mundial de Sergio, no obstante. Alonso rubricó su excelente campeonato en la sombra, pendiente ese día de Busquets, Sneijder y Robben.

España necesitaba a Iniesta y Pedro. O a Silva, uno de los desaparecidos en 2010. Pedro no volvió a aparecer y nuestro estratega favorito dio entrada a Navas, que aumentó 450 kilotones de euros + IVA su precio de mercado intentando una y otra vez la misma jugada. Villa, exhausto como un mosquito en una tela de araña no controló un balón favorablemente en sus últimos 35 minutos. Del Bosque volvió a dar muestras de su exasperante lectura online de los partidos y su lentitud mental, y se sacó de la chistera a Fábregas en el 85. Claro que sacar a Fábregas, uno de los futbolistas más perspicaces del panorama mundial en el 85 de una final que va a la prórroga es equivalente a inclinar el campo hacia la portería contraria.
 Iniesta, con ese aire pesado y cansado durante todo el partido, apareció -Cesc mediante- cuando fue necesario, al final, en la final. Nos queda pendiente para otro día analizar y ponernos de acuerdo sobre Sergio Ramos, un futbolista con muchísimas condiciones físicas y cada vez más limitado tácticamente. Sin errores de bulto en defensa (gracias a las coberturas de Piqué) no termina de destacar ni imponerse arriba, donde parecía que podía marcar diferencias. Sin saber adelantarse a los acontecimientos en las ocasiones importantes, ni saber elegir bien la jugada, ni por supuesto poner un puto centro decente en 660 minutos.

Del Bosque es un tipo lógico y sensato. Ha tenido tres equipos en su vida, dos maravillosos (herencias de distinta índole) a los que hizo campeones, y uno normal en el que hizo el ridículo. Aprovechad para leerlo aquí. La verdad nunca saldrá de estas paredes. Gloria a los campeones.

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Temporada 2009-2010 en el Vélodrome (12/06/2010)

Lo que viene a continuación es una somera lista de los jugadores que más me han gustado esta temporada en directo desde el Velodrome. En la lista entra de rebote Eden Hazard, que hizo un partido discreto, pero como es el ojito derecho de Zidane (el error menos grave de Florentino), entra enchufado.

1. André Pierre Gignac (Toulouse).

Ligue 1, OM 1 – 1 Toulouse

Aunque reconozco que me hubiera gustado ver a Gignac (1.87, 84 kilos, 24 años) en otra situación, terminar de descubrir a un jugador en la adversidad desde el minuto uno siempre es algo gratificante. Con el Toulouse con 10 desde el minuto 8, se acabaron las posibilidades de ver a un Gignac en su salsa: juego de rugbyman con una pelota de fútbol, disparos oscilantes entre los 90 y los 100 km por hora desde cualquier posición de ataque, vertical, y brillantemente irreflexivo e insolente cuando el balón merodea cerca de su alcance. Desconozco si fue el miedo de Deschamps, mérito del entrenador toulousiano o del propio futbolista, pero la reubicación de Gignac en el campo le hizo desaparecer del frente del ataque, su posición ideal, lo que no supuso que desapareciera de la batalla.

En un partido muy poco vistoso técnicamente pero impecable desde el plano táctico, Gignac, en un movimiento tan simple como efectivo, se desplazó ostensiblemente a la derecha del ataque, barriendo y absorbiendo la atención de como mínimo siempre dos defensores, Heinze el lateral izquierdo y Hilton el central, y en ocasiones puntuales hasta tres futbolistas, pegándose y sacando numerosas faltas y posesiones para su equipo. Partido más que empatado numéricamente. Este movimiento convirtió el flanco izquierdo del ataque del Toulouse en una autopista sin peaje durante al menos los 70 siguientes minutos, dejando aparentemente satisfechos a ambos entrenadores. De hecho el Toulouse se puso 0 – 1 tras gol de falta de Moussa Sissoko. Franck Tabanou, el extremo del Toulouse que se benefició de los nuevos panoramas, jugó, más cómodo que nunca, a ser Robben por una noche.

No demasiado fuerte por arriba a pesar de su envergadura pero impecable en el cuerpeo y con un gran disparo con la derecha, Gignac es una de las poquísimas aportaciones positivas del obstinado a la vez que cerril Domenech, y parece que de momento no tendrá un papel relevante en el Mundial. Hay que esperar a que los cadáveres mastodónticos de Gouvou, Henry y Anelka hagan gala de su pésimo estado de forma para que el bueno de André disponga de una oportunidad. Si tiene minutos y el balón le ronda, estoy convencido de que podría ser una de las sorpresas agradables – que no revelación – de Francia para este mundial. Por supuesto, Domenech mediante.

A sus 24 años y más aburrido en el Toulouse que Xabi Alonso en una cena con Raúl, Carvajal y Salgado, ha llegado sin duda el momento de que algún intrépido director deportivo se la juegue por este futbolista. Cuando el OM preguntó por él al inicio de la pasada temporada, el Toulouse lo tasó en doce millones. Tras la convocatoria mundialista, vale quince. Un caramelo para cualquier equipo de la clase europea media alta que se precie.


2. David Luiz (Benfica)

Europa League, OM 1 – 2 Benfica

Cuando me dirigía al estadio con mi amigo portugués (y benfiquista) le pregunté por los jugadores que merecían la pena. Sólo me dijo, “David Luiz, sin ninguna duda.” Luego ya se extendió algo más, “Di María, Maxi Pereira…”. El Marsella hizo un partido lamentable, sobre todo en la segunda parte, donde los centrocampistas no tocaron la pelota en 45 minutos porque saltaba escupida desde la defensa a Brandao, y así todo el medio tiempo, un espectáculo sonrrojante.

Y efectivamente, en el Benfica sobresalió David Luiz, 23 años, 1.85, 73 kg. A pesar de dos fallos inadmisibles en un defensa: exceso de confianza en una jugada (antes de una evitable pérdida de balón) y despeje al centro en un balón de cabeza, el portugués estuvo inmenso. El único jugador que no se pasó los 90 minutos andando y/o trotando. Entre sus virtudes en ese partido destacaría una calma y un temple pasmoso con el balón (lo único que le falta a Pepe), el 100% de duelos favorables contra Niang, un delantero muy vago en los desmarques y saltos pero muy puñetero y picajoso en todo lo demás, un poderoso juego de cabeza y una colocación perfecta. En la contabilidad de balones sacados, lo sacó las mismas veces y con la misma solvencia que Martins, ex del Huelva, y medio centro jugón benfiquista.

2.1 Di María (Benfica).

Del argentino, que se mostró muy activo y con mucho desborde durante 65 minutos, apunté esto en los comentarios:

Di María. Ha salido alguna vez en el lumpen como futurible. Bueno y tal, algo chupón. Pero viendo a este jugador me he convencido de que el club no puede permitirse la frivolidad de vender a Higuaín si no es para traer un 5 estrellas.



3. Mbia (Olympique de Marsella)

Premio a la regularidad.

Con un comienzo de temporada lastrado por su precio (12 millones por los 18 que costó la estrella del equipo, Lucho González, récord de la entidad) y ubicado en una posición – volante tapón – donde destacó en el Rennes pero donde no pudo o supo desenvolverse con demasiada soltura, el camerunés (1,87, 82 kilos, 24 años) tardó casi cuatro meses en despegar.

Fue en un mes de continuas rotaciones del OM, diciembre – enero en el que Deschamps se propuso dar cabida al jugador en el eje de la defensa junto a Diawara. Liberado así de la complicada y sufrida tarea de guardar el orden táctico de su equipo, Mbia encontró acomodo en una zaga de la que nunca volvió a salir.

La entrada de Mbia en la zaga marsellesa coincidió con el descenso del número de goles en contra y el aumento en “el puntaje” del equipo, estabilizando y enderezando así el primero de los mandamientos de un equipo que aspire a algo: la defensa. Como casi todo africano, Mbia es un jugador con un imponente físico que sin embargo aún no domina la multitarea que implica el mediocampismo de un equipo que quiere ser grande. Junto a Heinze, Diawara y Bonnart ha formado una zaga lo suficintemente rocosa para pasearse por el campeonato doméstico con el beneplácito de Burdeos y Lyon, atentos a otros menesteres.

Alto y con un poderoso juego aéreo, el reconvertido central camerunés ha sido seguido por Milán y Bayern Munich. Aún verde, la próxima temporada debe ser la de la confirmación y entonces tal vez Mbia se sienta preparado para dar el salto a un equipo de más enjundia europea.

4. Hazard (Lille).

Coupe de la Ligue, OM 2 – 1 Lille

Tras la primera impresión, y perdón por la blasfemia, me pareció un Ribery en un cuerpo de Agüero -20 años, 66 kilos, 1.71-, con algunas de las virtudes de ambos. Bajo y rápido, con la cabeza siempre alta, manejo de ambas piernas y en su hábitat por el centro pero sin pasarlo mal cuando tenía que caer en banda. En un partido de enero que si no se jugó a bajo cero poco faltó, el OM quiso jugar un partido de “mayores”, hiperfísico y contundente. El Lille sin embargo manejó todo el peso del partido asentado en sus tres pilares: Mavuba, Hazard y Obraniak. Aun con todo su temporada de confirmación está por llegar. Por desgracia el Lille se quedó sin Champions en la última jornada a favor del Auxerre, que no tiene nada que mostrar a Europa. Ha declarado que sólo saldrá de Lille para ir a “Arsenal (cabeza) o Real (corazón)”. Se le espera desde la sombra, con entusiasmo y al acecho. A buen seguro es uno de los “25 o 30 jugadores de gran calidad que sigue el Madrid”, como apuntaba Florentaino el día del chat.

5. Bonus track.

En el OM – Real, dos jugadores: Cristiano, por supuesto, superior; y Xabi Alonso, que estaba en una época difícil, aún discutido, y como Pek, pensé: “puede jugar mal las veces que quiera”, pero que juegue siempre. Estoy convencido de que a pesar de no haber hecho un año brillante (cosa discutida y discutible), la zamarra blanca se habría desabotonado mucho antes, y mucho más violentamente si no hubiera sido por nuestro tolosarra favorito.

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Al asalto de Gerland (19/12/2009)

Después del paripé de la liguilla de grupos, el Madrid comienza la reconquista en Lyon. Buen punto de partida. A priori, estos antiguos conocidos despiertan sensaciones ambivalentes. Fueron un equipo con mucho empaque en Europa, que incluso llegó a pintarnos la cara más de una vez, vivero de grandes jugadores, pero nadie percibe un peligro real de eliminación. El Olympique Lyonnais cuenta con jugadores interesantes como Ederson, Bastos y Cissokho, estrellas en ciernes como Pjanic, y estajanovistas voluntariosos como Makoun y Toulalan, pero el equipo se sujeta desde los dos extremos del campo, Lloris y Lisandro. Como aquel Madrid decadente, pesado y plomizo sobre Casillas y Ronaldo no hace tanto tiempo.

El equipo es relativamente nuevo y no termina de despegar. ¿Motivos? La liga no interesa, es una obligación impuesta que no motiva a nadie después de haberse alzado con ella siete años seguidos. Ahora disfrutan del juguete doméstico por un lado el estupendo Burdeos, con su mecano sincronizado desde las botas de Gourcuff y el sentido común de Blanc, y por otro el OM, agobiado por el largo periodo de sequía. Además de la falta de motivación en casa, el equipo carece de los kilos suficientes para codearse en el ring europeo, por lo que vaga de competición en competición sin encontrar un espacio en el que batirse.

Además, el entrenador Puel, únicamente apoyado por Aulas y el contrato de cinco temporadas que le ofeció el presidente, no ha dado con la tecla en año y medio y no cuenta con la confianza de sus jugadores, de los cuales algunos como Cissokho incluso se atreven a cuestionar sus decisiones en público. Una lástima que el partido no sea la semana que viene, porque el ambiente está crispado en Lyon y el equipo sufre unas lagunas de concentración terribles, (5-5 con el Marsella en Gerland y 4-3 en Lille en un partido que tuvo en 1-3, 4-1 en Niza, 0-2 contra el Sochaux, etc.)

Se supone que el equipo mejorará. Si no dan la talla contra el Madrid, a Aulas, le Florentaine français, le puede dar algo, y podrían resultar afectados colateralmente hasta los bancos de los parques de Lyon. En su haber cuentan precisamente con esta clasificación en Copa de Europa por delante de un Liverpool decadente y por detrás de una Fiorentina pujante con sólo 3 goles en contra. Ganaron 1-2 al Liverpool en Anfield, como nosotros el año pasado.


– ¡Vais a ser la clave de la eliminatoria!
– Gñfgrrrr…

El equipo evoluciona desde un 4-3-3. Lloris se impone desde los palos sin discusión. Portero de aspecto frío, débil y tierno, mide 1’88 metros y es de familia felina. Revisar el Irlanda – Francia y viceversa antes de la trampa del capitán galo. A pesar de sus innegables cualidades vive un poco distraído desde que ganó la titularidad en la selección y el 5-5 contra el OM. Se le espera para la Champions. Con una línea defensiva de pega, Cris (central que quiso Luxemburgo) está cansado y más pendiente de buscar equipo para retirarse el año que viene que de otra cosa; el lateral derecho se reparte entre dos medianías como Reveillere (ex Valencia) y Clerc, y en el siniestro vuela Aly Cissokho (¡lateral izquierdo del 87! Por si algún suspicaz quiere darle un soplo a Pardeza y que pardezca que hace algo en el Club). Toulalan, el capitán sin brazalete – hombre para todo, reconvertido de medio centro a central por obra y gracia de Puel, nada y guarda la ropa como puede, pero sin desentonar, con partido para la retina -que diría Sámano de Raúl- en Anfield. Cuando no está lesionado, juega también Boumsong. Han recibido 23 goles en 17 partidos en la liga Francesa.

En el medio campo el camerunés Makoun, ocupando la plaza legítima de Toulalan, es el ancla y el músculo del equipo. Y aparte de Källström como volante izquierdo, el desconcierto. Unas veces juega Pjanic, otras Ederson, otras Bastos, otras Delgado, etc. Puel busca sin encontrar. Arriba una plaza fija siempre es para Lisandro, hombre que va por tierra mar y aire, derecha e izquierda, este y oeste. 13 goles en 19 partidos. Luego giran, dependiendo de la combinación en el medio campo, el habilidoso Bastos con su látigo en pierna izquierda, el ilusionante Pjanic, la pantera Gomis, Gouvou o Ederson. Gomis -que no termina de integrarse en el once- y Ederson son peligrosos, Gouvu no tanto.

La eliminatoria no es un regalo y deberá ser disputada con seriedad, tensión y pierna dura, pero parece difícil que el OL ponga en problemas (no hablemos ya de eliminación) a un Real que crece, cuaja y se acerca partido a partido a lo mejor de Europa. La ida, que se disputará en Gerland, se jugará sobre dos premisas: el miedo que tendrán ellos a la velocidad del ataque blanco y la batalla en el medio campo. En ambas facetas la superioridad del Madrid es demoledora, a pesar de la inspiración de Pjanic. Alonso, Lass y el tercer hombre (Kaká, Granero, Marcelo, Diarrá) serán tres piezas claves para desestabilizar el mecano lyonés y lanzar a Benzemá, Cristiano e Higuaín. En ese lado del campo la partida no debe tener color.

Otra historia será la zaga madridista sin Pepe y contra jugadores que pueden funcionar igual de bien en grupo o de solistas. El cerrojo de Alonso y Lass volverá a ser importante en el otro lado del tablero. Para la imaginación podemos dejar la alineación ficticia que podría presentar el Lyon con ex jugadores contemporáneos: Diarrá, Essien, Alou Diarrá, Abidal, Benzemá, Maluoda, Tiago… Posiblemente uno de los equipos más rocosos que uno podría echarse a la cara.

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