(podéis ir en paz) Demos gracias al Señor.

Primer partido a las 12 de la mañana del Real Madrid desde aquel 1-5 al Rayo Vallecano en 1995. El horario, lejos de molestar a la afición, terminó siendo un estímulo más y a mitad de la semana ya no quedaban entradas ni para un segundo Bernabéu. Desde un punto de vista estratégico, este era el último partido antes de un nuevo parón de las putasselecciones (todo junto) y cerraba el primer cuarto de la temporada aproximadamente, por lo que imaginamos que Mourinho pidiera un último esfuerzo a sus jugadores y completar un maravilloso tramo de victorias, fútbol y goles. Un partido del Real es atractivo por sí mismo, pero aún así le colgaban oropeles a la cita. Cristiano Ronaldo ofrecería su bota de oro al público y Nuri Sahin entraba en la convocatoria por primera vez. Acontecimientos para los cuales el Bernabéu ofrecería posiblemente su cántico destinado a las grandes ocasiones: “¡Raúl, Raúl, Raúl!” El once que presentó nuestro profeta portugués era el imaginado tras las bajas de Marcelo y Kaka. Higuaín tomó el relevo doméstico.

En los primeros minutos de los partidos se ven los planes que los entrenadores han estado rumiando durante la semana antes de que los goles modifiquen todo. En el caso de Osasuna: presión alta y contra; buen plan si los partidos en el Bernabéu duraran 30 minutos. El Real, ligeramente presionado ante la ocupación de espacios pamplonica insistió en sus últimos planes y añadió un matiz, el juego por fuera y los globos de 20 – 25 metros para salvar un par de líneas de presión. Cristiano entendió rápidamente el concepto y sus primeras intervenciones se cuentan casi totalmente por acciones a un toque. Khedira proximal a la pelota, y Özil más distal se movían entre líneas.

El partido pintaba vistoso, y el sol pegaba sobre los tapetes de césped de tres tonalidades. Un cuarto de hora exacto duró la primera embestida del Madrid, a partir de ahí, aunque siguiera con el control del partido, se mostró más humano en su despliegue. El primer gol de Cristiano, a los 20 minutos, no relajó al equipo, que en esta nueva versión, persigue el aplastamiento psicológico de sus rivales antes del descanso para jugar con las ventajas en el segundo tiempo. Cabe reseñar no sólo el centro de Di María, sino la rapidez de su gesto, apenas un segundo entre la recepción de la pelota y el centro. Sin embargo, el Madrid no se encontró con el 2-0 sino con el empate gracias a una falta de concentración que el equipo arrastraba desde una falta a Pepe en el medio campo. Sólo Arbeloa se dio cuenta de la astucia y casi llega a tapar el disparo del jugador contrario, pero el 1-1 subió al marcador. Afortunadamente, a los 4 minutos se equilibró el karma de Pepe con un remate de cabeza que entró bajo los tacos de Cristiano.

A partir de ahí, el Madrid destrozó el partido empeñado en cortar el juego cada 8 minutos o menos… con más goles. Fue Özil, elegante y funambulista en varias jugadas pegadas a la cal, que en una estupenda jugada inició el 3-1. Di María, capaz de convertir en virtud su falta de pausa habilitó vertical y perfecto a Higuaín, que completó con un recorte y un disparo soberbio un bellísimo gol, desde su origen hasta el final. A pesar del 3-1 el Osasuna siguió presionando con hasta 5 hombres en el campo del Madrid, y eso no se lo hemos visto ni siquiera al Ajax en Copa de Europa con 0-0. El Madrid siguió manejando bien el agobio espacial del Osasuna y de paso, tal vez, entrenando sin querer una modalidad que posiblemente adopten más equipos contra el Real.

La segunda parte inició algo fría con la lesión de Di María en una aceleración, aunque al menos sirvió para que viéramos por fin las evoluciones de Benzema e Higuaín juntos. Por el gesto del argentino parece una rotura de fibras en el bíceps femoral, y es una lástima, porque eso le parará al menos tres semanas, ahora que estaba en su mejor versión. Higuaín, que a veces parece demasiado tosco fuera del área, inició un bonito pase interior –como bonito fue el arrastre de Cristiano- a Özil que terminó encadenando una serie de hechos que mataron el partido, si es que no lo estaba ya: penalty, expulsión, gol, 4-1. Una rampa insalvable para Osasuna.

El Osasuna entregó las armas con el cuarto y el Madrid pasó a recrearse bajando una marcha la intensidad. Özil, eje silencioso de todo, abre para Arbeloa –de nuevo espléndido y titular merecido- que le puso un balón perfecto a Cristiano en la cabeza. Enésimo hat trick del portugués, dos de ellos de cabeza. El siguiente fue de Benzema, a los 4 minutos, a pase de Coentrao, que aunque no hace olvidar a un jugador sencillamente mágico como Marcelo, se muestra como un jugador hábil, solvente, polivalente y eficaz. Con media hora por delante y 5 goles de ventaja, sólo había una cosa que esperar, el debut de Nuri Sahin de blanco.

Mourinho despejó la incógnita dando un poco más de 20 minutos a Sahin y el diligente Callejón, que entre la baja estatura y la camiseta de manga larga, parecía un espontáneo corriendo por el campo. Incógnita, por otra parte, sin ninguna validez científica, porque aunque el equipo mantuviera el esquema (o eso intentaron los jugadores, desequilibrados y con tendencia al 4-2-4) y Mou sentara a los dos alemanes, no sabemos aún que rol táctico cumplirá Sahin en este equipo.

El Madrid prolongo hasta el final un tuya-mía eterno y de la distracción nos libró una recuperación exquisita de Arbeloa en el minuto 80 que cediendo a Benzema hizo el 7-1 final. Para marcar, Benzema nos deleitó con un precioso movimiento, esperando a la pelota mientras se mantenía dinámico-estático para por fin enviar un zurdazo a la escuadra. Los goles, cayéndose de las estanterías como pelotas de cristal rodando al suelo, apenas nos dejaron prestar atención a Sahin, al que se le adivina, con apenas tres toques de balón, criterio y calidad. Físicamente limitado, jugó sin precipitarse y seguro en un partido que para cuando él salto al campo, ya estaba convertido en entrenamiento. Poco que ver en los últimos 10 minutos de partido. El Real, convertido en un avispero de 4 atacantes dinámicos e hiperactivos siguió moviendo el balón hasta que el árbitro con piedad pitara el final justo en el minuto 90.

1 comentario

Archivado bajo realmadrid2011-2012

Una respuesta a “(podéis ir en paz) Demos gracias al Señor.

  1. Las nuevas crónicas jarrosonas: menos extensión, mismo espíritu. Muy buena.

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