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Balance temporada 2010-2011.


 

- madridismo del s xxi -

Balance de la temporada 2010-2011

1.     Mourinho en el Real Madrid

      1.1   Influencia institucional

      1.2   Influencia deportiva

          1.2.1 El innecesario fail Kaka’

2.     El papel de la prensa. La conjura de los necios.

3.     Sistemas y variaciones tácticas

      3.1   Transcurso del año

          3.2 ¿Es Mourinho un técnico defensivo?

          3.3 ¿Qué reproches se le pueden hacer a Mourinho?

4.     Plantilla. Nombres propios

      4.1   Necesidades 2011-2012

     4.2   Cantera

5. Temporada 2011–2012 y futuro.

 

1. Mourinho en el Real Madrid.

Enhorabuena a todos los madridistas con sentido crítico y perspectiva, porque acaban de vivir una temporada llena de emoción y terriblemente importante; una temporada vital en muchos aspectos que dictaminará para bien la salud del club, con una repercusión inmediata a corto, medio y largo plazo. Lo primero que pensé tras la llegada de Mourinho al Real Madrid es que era la noticia más importante en el club desde la llegada de Capello en 1996, caldo de cultivo de aquel maravilloso y pétreo equipo de la Séptima (asentamiento de Redondo, Raúl joven, Seedorf, Roberto Carlos, Panucci, Hierro en plenitud, el propio Fabio…).

En un club que se arrastraba con zozobra y con una mediocridad pasmosa por todas las esquinas tras la muerte decadente del primer florentinato, la coincidencia espacio-temporal de la mafia del raulismo y el calderonismo, y la falsa (o fallida) ilusión de la primera etapa del second coming, por fin, en la temporada 2010-2011 el madridismo ha vuelto a recobrar protagonismo y dignidad. Todo esto empieza con la llegada del entrenador portugués. Lo que en un principio podía parecer un gesto meramente deportivo, superó rápidamente las expectativas: Mourinho trascendió ese plano y se convirtió en un pluriempleado. Tiene la capacidad, el tiempo y esperamos que las ganas de convertirse en una figura de una relevancia a la altura de Ferrándiz, Di Stéfano o Saporta. Quien no lo considere así, está en su derecho, pero obvia de una forma sospechosa la deriva institucional y deportiva del club hasta 2010.

José Mourinho ha sido en su primer año entrenador, estratega, psicólogo, dramaturgo, escenarista e histrión y maniqueo. Actitudes tras las cuales se ha erigido en figura imprescindible para alinear a todos nuestros enemigos -ya por fin sin careta- y aunar nuestras tropas divididas durante años en un solo ejército, mientras componía un interesante bloque competitivo en el campo.

1.1 Influencia institucional

De puertas para dentro ha puesto cerco a Valdano, tótem ideológico del club durante 15 años (entrenador, ‘entorno blanco’ en Marca y La Sexta, director deportivo y director general) con aciertos del siglo pasado como Raúl y Redondo y fallos del pasado y presente como Baúl, Freddy Rincón, Sandro, la enemistad con Benítez, Queiroz, Pellegrini, la tentativa Míchel, su rancio menottismo, etc. Si todo esto se debe a un motivo personal (columnas de Marca en 2005) más que a un excelente olfato del portugués, es algo que ahora mismo no importa demasiado.

En cualquier caso, queda para la historia el hecho irrefutable de que los dos grandes entrenadores del club en la historia reciente, Fabio Capello (1996) y José Mourinho (2010), sendos cultivadores del trabajo diario y disciplinado y forjadores de equipos y estructuras, llegan al club con carácter más o menos urgente tras las tropelías del valdanismo práctico (1995-1996) e ideológico (2009-2010). Sin quererlo, y de forma costosa en tiempo y dinero, Valdano ha salido finalmente rentable al Madrid. Además, Mourinho ha querido potenciar la imagen de Zidane (poli bueno) como representativa del madridismo. A estos efectos, la imagen de Mourinho y Zidane subiendo juntos a recoger la medalla de la copa del Rey es bellísima y llena de contenido, un aviso a navegantes.

El club, a su vez, ha tenido que salir al ruedo, por fin, en numerosas ocasiones para defender la figura de su entrenador y sus jugadores, algo insólito hasta ahora. No es bueno que eso sea un hecho constante en la vida del club, pero puede funcionar -como de hecho ha sido- como un electroshock para los durmientes ejecutivos y directivos madridistas.

1.2 Influencia deportiva

Tras la pomposidad de los fichajes en 2009, las incorporaciones de 2010 tuvieron un aire más discreto: Özil, Khedira, Di María, Canales, Carvalho… buenos jugadores, en el mejor de los casos, que en el momento de llegada al club no tenían la vitola (aún) de estrellas mundiales. De todas las incorporaciones, sólo la de Di María fue cara (36 millones) o, como reza el engañabobos del momento, fijos y objetivos, 25+11. Lo demás, 8, 10, 6, 16. Inaudito. No achaco necesariamente a Mourinho el precio de los fichajes, porque la caja estaba vacía del año pasado, pero alguna repercusión habrán tenido sus palabras a principio de año en las que pedía mesura y no pagar demasiado por futbolistas. ¿Ha convencido por fin a Pérez -en verano se comporta como comprador compulsivo en rebajas- de la importancia y conveniencia del futbol intrahistórico, equilibrado y mesurado?

A estas alturas del año están confirmadas las llegadas de Sahin (10 millones) y Altintop (carta de libertad). Poco o nada, en comparación con otros años, se oye hablar del fichaje florentiniano de cada verano (Kun), y si se hace, parece que habrá una baja de un status equivalente (¿Kaka’, Higuaín, Benzema, Adebayor?) En cualquier caso, y a pesar de las preferencias personales de cada uno, hay algo de coherencia en el movimiento y no nos limitaremos a llenar el armario de cromos. Tras ver plantillas tan anómalas, poco efectivas y desequilibradas, con 5 delanteros o medias puntas y ningún medio de contención en la plantilla, la auténtica estabilidad habrá llegado cuando FP no sienta la ‘necesidad’ de gastarse la talegada en un trapito cada verano.

1.2.1 El innecesario fail Kaka’

En este sentido, no podemos dejar de acordarnos del asunto Kaka’. Un caso más grave de lo que parece. El primer fichaje ‘oficial’ de un Florentino que aseguró haber aprendido de sus errores. Falso. Nada más llegar, se encontró con el fichaje cerrado de Cristiano por 96 millones, bajo penalización de 30 para quien rompiera el acuerdo con el Manchester de forma unilateral. Lo más lógico habría sido presentar al astro portugués. Nada más lejos de la realidad: Florentino se apresuró en fichar al brasileño por 65 millones de euros y presentarlo como el primero de sus jugadores. Kaka’ fue presentado un 30 de junio y el portugués un 6 de julio, estando prácticamente cerrado desde hacía tiempo.

Kaka’, lejos de las excusas de la canallesca con diploma de periodista (Kaka’ por Sneijder y Robben por Cristiano) no es que costara 65 millones, es que fue canje de Sneijder, Robben y 25 millones de euros. No vamos a traer debates muertos sobre la conveniencia del movimiento, pero por favor, que no nos tomen por idiotas. ¿Cuál fue la verdadera motivación del fichaje? Tras dos años de dimes y diretes, declaraciones pretenciosas y silencios, Ramón Calderón, que siempre se sintió inseguro y vigilado, no pudo -como presidente ni como ex presidente- dejar de acordarse un solo día de FP. ¡Qué mejor que presentar uno de los objetivos principales de Calderón (“si soy presidente del Madrid, Cesc, Robben y Kaka’ jugarán aquí”) nada más retomar FP el mando del club en 2009!

Pero, ¿era necesario el desembarco del brasileño? Rotundamente, no. En palabras de Cipote de Oro, “el tema Kaka’ es fundamental para contextualizar todo lo que ha ocurrido en el Madrid desde la llegada de Florentino. Igual que si mañana te vas a vivir a Noruega tienes que aprender a vivir con que en invierno hace frío, con Kaka’ sabes que la caja se ha quedado vacía, y que tienes un individuo que te condiciona todo el desempeño ofensivo de la plantilla. A su manera, es un Baúl, al cual te tienes que amoldar, con el que tienes que ser políticamente correcto, y que, además, puede ser y es usado como arma arrojadiza por la canallesca contra entrenador y presidente. Un jugador extremadamente caprichoso que no puedes dejar fuera de la convocatoria. Jugador que parece elegir los partidos que le apetece jugar y los que no, como quien elige un bombón de la Caja Roja. Jugador con el que estás obligado hacer un esfuerzo extra por integrarlo en la dinámica, pudiendo dedicar ese esfuerzo a otras facetas del juego o a sacar rendimiento de otros jugadores con mayor proyección”.

Por lo tanto:

–    Económicamente: el fichaje (y desembolso) por Cristiano estaba pactado, 96 millones de euros al contado. Sabiendo que había necesidades más importantes (Alonso, 35 millones que acometer sí o sí) el fichaje de Kaka’, desde un punto de vista económico, se antoja una irresponsabilidad.

–    Deportivamente: ciñéndonos al plano deportivo, Kaka’ no es un centrocampista con capacidad de lectura de partido y aguante de pelota -en definitiva, lo que la prensa (y el club) querían vendernos. Es un segundo delantero, un excelente llegador. ¿Era lo que necesitaba el equipo? ¿Un equipo en el que siempre hay delanteros (llegamos a juntar a Huntelaar, Benzema, Negredo, Cristiano e Higuaín) y que llevaba con un déficit de centrocampismo más de 8 años, haciendo adaptaciones chuscas y malos fichajes durante tanto tiempo?

–    Incluso si el fichaje se realizó con ínfulas estratégicas (¿Adidas – Brasil?), ¿no podría ser Cristiano (con algún refuerzo como Marcelo) un factor de corrección en el mercado brasileño? Valgan las palabras de enelfondohaysitio como único contraste positivo acerca del fichaje del brasileño.

En cualquier caso, la llegada de Kaka’, unida a la innegociable quedada de los dictadores piperos, Puti y Baúl, obligó a la salida de Robben y Sneijder, dos hombres con los que el entrenador, Manuel Pellegrini, querría haber contado. El resto es historia. 5 títulos entre los dos en su primer año fuera de Madrid y Granero, Lass y Guti (el trivote contra el OL, casualidades de la vida) jugando por  doquier mientras Van der Vaart hacía un digno papel de sustituto del fichaje anticalderoniano de Florentino.

Para no hacer sangre y quedarnos en un análisis lo más objetivo posible, no comentaremos la actitud profesional del futbolista en relación con su rodilla y la Copa del Mundo. Dos años en el Madrid, por una fortuna y valiosos jugadores, para estar dos tercios convaleciente. Uno de los fichajes más desastrosos de la historia del Real Madrid.

Por eso es tan importante Mourinho: ¿cuántos entrenadores en el mundo serían capaces de frenar a FP? Mourinho, como la RAE, limpia, fija y da esplendor. Si el de Setúbal habría podido frenar el fichaje de Kaka’ en 2009 no lo sabemos, pero sí sabemos -esperemos- cómo ha de comportarse el Madrid en su política deportiva de una vez por todas. Basta de brindis al sol en materia de fichajes.

 

2. El papel de la prensa. Factores externos y desestabilizadores

Y es que, para hacer honor a la verdad, en la temporada 2010-2011 el Real Madrid ha tenido más rivales y más duros fuera del campo que dentro. Mientras el Barcelona orquesta su discurso proletario, con Mundo Deportivo y Sport haciendo proselitismo, la vertiente intelectual del barcelonismo encuentra regocijo con Ramón Besa, ángel de la guarda del discurso guardiolista más meloso y empalagoso, y con su paje Luis Martín. Además, en Madrid, Diego Torres, obsesionado antimourinhista, Sámano, baulogutista, y Giovio, lerda gutista recalcitrante, se encargan de cortar, envasar y servir los acontecimientos desde la capital.

El As es un medio madridista-antimadridista: es decir, por definición, raulista  y calderoniano. “Jogo bonito”, “Hay que poner a Capello en la frontera”, ni una crítica al calderonismo más tosco y desvergonzado, Pedro León mártir del mourinhismo, “Alucinan con Baúl” (el día siguiente al fallecimiento de Jarque), “Raúl, no te vayas nunca” (tras dos goles al Valladolid), Lass es mejor que Khedira, “León & Canales, españolización para soñar”, etc. Oportunista hasta la náusea y lleno de zampabollos más tontos que un zapato, con ascendencia en el populacho, no han facilitado especialmente el aterrizaje de Mourinho. Salvo algún arreón de Roncero, cuyo target son los madridistas más retardeds del planeta, las plumas más influyentes del periódico -Relaño (veleta los días pares, oportunista los impares, aspirante frustrado a Churchill y Hemingway del periodismo deportivo), Pedro Pablo (michelista), Luis Nieto (antikhedirista), y Trueba (pipero con estudios)-  completan la plana mayor de un periódico que, siempre en función de sus intereses económicos, irá con la misma facilidad con la que vendrá al segundo siguiente, si con eso gana un euro.

En el otro lado está Marca, ya por fin liberado del yugo del pelota y mayor productor de vergüenza ajena del planeta Tierra, Eduardo Inda. Para madridistas tan burdos, prefiero antimadridistas. Chulo, más egocéntrico que un futbolista, imitador-copiador de eslóganes y buscando siempre la confrontación directa con el Barcelona de la forma más soez y petulante, fue reemplazado por decisión de Pedro Jota, al que todos imaginamos lleno de rubor. Hace menos de un año, el discurso del periódico era “Guti es el mejor soldado que vieron los tiempos” y “Ironman Baúl”, en un sonrojante artículo lleno de falta de rigor y trampeos baratos sin ningún dato objetivo, o matando a Pellegrini antes de empezar. Como diría Dick_Turpin, esto es asín, amics.

Pero en realidad, compañeros, los medios deportivos proletarios son peleas de tasca sin mucha importancia, batallas menores. Vamos al meollo de la batalla mayor, la batalla ideológica situada en el vértice más alto de la intelectualidad española, el think tank antimadridista de pretensiones antropológicas y culturales, situado sin embargo en la sección de deportes de un medio creador de opinión: el Mein Kampf del antimadridismo para eruditos, El País. Este diario ha iniciado una curiosa guerra antimourinhista abordando todas las dimensiones posibles. Desde el enaltecimiento surrealista del rival (“Querido Iniesta”), al proselitismo de garrafón (“El sueño engañoso de Mourinho – Nabucodonosor”), El País, con unas intenciones delirantemente irracionales, ha delineado con maestría un marco global en el que Mourinho aparece como Saturno devorando a un hijo, siendo el hijo, según la conveniencia o el mes, el Real Madrid, los jugadores españoles, el buen gusto, la decencia y legitimidad futbolística, el juego ofensivo, los tradicionales valores del Madrid (de los que hablan más los enemigos que nosotros mismos), etc., etc.

Esta cabecera ha recuperado el fútbol de derechas y de izquierdas, la trascendencia política y social de un deporte (Pérez, Mourinho, Cristiano y FMI contra Cruyff, Guardiola, Vázquez Montalbán, Xavi, Iniesta, la Masía, los niños de África). Sólo Valdano es un personaje legítimo para el engranaje dentado de Miguel Yuste, a propósito de quien Mourinho, en rueda de prensa, espetó a Diego Torres “y con el que comes todos los días…”. La cabeza de lanza ha sido  precisamente Torres, quien ha utilizado todo tipo de tretas: desde las oportunistas y cochambrosas comparaciones Pelle–Mou a principio de temporada, cuando la estadística favorecía al chileno, hasta extrañas confidencias y declaraciones oníricas, como ya he mencionado. Pero la maquinaria del diario prisaico no ha tenido piedad: al núcleo del debate le han ido uniendo los más diversos opinadores cualquier tipo de envoltorio, con el objetivo de hacer de Mourinho una bola de nieve más y más grande, y convertir un problema futbolístico en un armagedón de carácter político, sociológico, cultural… lo que salga. Casualmente, una antítesis del modelo barcelonista, trabajado positivamente desde los mismos planos socioculturales.

De todo el trabajo ideológico elaborado día a día en El País durante esta temporada, sale este hermoso zigurat:

Javier Marías (El triste que lo contamina todo), José María Izquierdo (Arbeloa. Y Mayor Oreja), Ramón Besa (Cuando Guardiola no se sintió Guardiola), Santiago Segurola -cito de nuevo a Cipote de Oro “Segurola se fue de PRISA pero PRISA no se fue de Segurola”- (La revuelta de un consentido), Juan José Millas (Áspero mundo), Martín Girard (Palos de ciego), Alfredo Relaño (Mourinho lo está mourinhizando todo), Diego Torres (Poder absoluto), Carlos Boyero (Chulazo), Resines (Si el Madrid juega, yo no trabajo). Entrevista a Angélica Liddell por Jesús Ruiz Mantilla (Es fantástico. No como Guardiola. No le soporto. –  ¿Por qué, mujer? – Los que van de maestros no los aguanto, los que van de eso, paternalistas, humildes, sencillos, no puedo con ellos. Esa exaltación de los valores no me convence. Esa exaltación de la humildad me parece soberbia. Yo no me fío. Prefiero a Mou. – Se lo regalo. Veo que usted es acérrima. Ultra). Como podéis ver, sólo faltaron al aquelarre antimourinho Sardá y Gemma Nierga. Oh, wait… sólo faltó Gemma Nierga.

A esta caterva de intelectuales con sensibilidades de izquierdas, que piden perdón por ser madridistas, Cipote de Oro dio en denominarlos acertadamente ’madridistas con escayola ideológica’. Madridistas que, como Resines o Marías, piden perdón por ser madridistas, o especifican “yo soy madridista, pero de cuando teníamos valores, de cuando la Quinta y el año de Valdano” (¿cuál de los dos años de Valdano?, habría que preguntar: ¿el primero o el segundo?) El artículo de DeSqueran Arcadismo madridista es una excelsa descripción al respecto. Como hacer mención de todos los artículos de Torres y del resto de colaboradores de El País, es una tarea que Dios podría encomendar a Noé, os dejo una recopilación a cargo de @tosepower.

Se trata de una guerra interplanetaria que se juega en el césped y se desata desde cualquier esfera. ¿Es Florentino Pérez un personaje público más débil, con una posición empresarial más vulnerable a campañas mediáticas en su contra que en el 2000, y que no puede permitirse el tener el mayor conglomerado medíático en su contra? ¿La delicada situación actual de ACS (Iberdrola – PSOE – PRISA) le requiere de mucho tiempo y dedicación, e inevitablemente, le supone una distracción respecto a sus obligaciones con el Real Madrid? Son preguntas de complicada respuesta.

 

3. Sistemas y variaciones tácticas

Toda la metralla ideológica mencionada no ha impedido que Mourinho y sus ayudantes desarrollen un interesante trabajo técnico-táctico. Este año, nos hemos servido fundamentalmente de tres sistemas:

El 4-2-3-1 ha sido el sistema convencional, con la virtud de convertirse en un rodillo para equipos inferiores -casi todos en Liga-, Copa hasta cuartos y fase de grupos en Champions, pero con defectos evidentes detectados relativamente pronto (Villarreal) durante el año. Con un equipo en el que la aportación defensiva entre Özil, Cristiano y el delantero se resume en la presión de Özil al mediocentro rival y el desfondamiento de Di María ayudando a Khedira y Alonso, esta disposición se antoja insuficiente para enfrentarse a equipos de mayor entidad. Se ha mostrado insuficiente en la contención y defensa de equipos con posesión de balón (Barcelona, Villarreal), deja muchos espacios en fase defensiva, el equipo partido en 6-4, etc. Una muestra de las lagunas de dicho sistema en este equipo es el desdoble que tantas veces ha hecho Di María, en momentos puntuales de la temporada, situándose paralelo a los dos medios naturales en fase defensiva. Es decir un 4-3-3 encubierto. ¿Por qué tanta reticencia a ese dibujo, cuando todos los caminos nos llevan a él?

El 4-3-3 ha sido el sistema utilizado en partidos para hombres: Barcelona, Champions, Sevilla, Atletico, Auxerre (ida), etc. Un sistema que ha dado tanta o más comodidad defensiva que el anterior, permitiendo al equipo estar más agrupado. El caudal ofensivo ha disminuido, pero los resultados casi siempre han sido positivos. ¿Este hecho hace pensar que el equipo mutará poco a poco hacia el 4-3-3? Personalmente veo más ventajas en este esquema que en el 4-2-3-1, pero con un técnico de la versatilidad de Mourinho, no es descabellado pensar en la alternancia frecuente de sistemas.

El 5-3-2/3-5-2 ha sido el sistema residual para partidos en los que se necesitó remontar (Hércules y Villarreal, ida). La mayoría de las veces salió un central y Sami pasó al eje de la zaga. Contra el Villarreal, el equipo aplastó a los amarillos. Cuando hemos jugado con diez hombres (Español, Barcelona), Mourinho siempre apostó por lo más lógico en estos casos: el 4-4-1.

3.1 Transcurso del año

A pesar de un comienzo algo entrecortado, el equipo cogió rápido el ritmo, y el primer tercio de campeonato fue un rodillo con buena velocidad de crucero, que sólo paró con el 5-0. Las desventajas del resultado son conocidas por todo el mundo. En el lado positivo, cabe señalar que el equipo ya ha vivido con éxito una importante reconstrucción y recuperación psicológica desde sus orígenes. Ese partido es sin duda una cicatriz en el adolescente rostro de este equipo, que servirá como recordatorio y experiencia en el futuro. Tras el mazazo de Noviembre, el equipo supo guardar la calma y reconstruyó, desde la más dura de las humillaciones, el bloque. Desde esa fecha, el equipo sumó 7 partidos sin perder y 6 victorias, en un momento clave de la temporada en el que todo podría haberse ido al traste.

Contando los dos traspiés con el Barcelona como posibles, al Madrid se le escaparon demasiados puntos en errores de planteamiento fáciles de prever, como la alineación y el raro sistema de Almería, con Kaka’ en el 11 sin venir a cuento y alterando todo el ecosistema natural del equipo, o el inexplicable 4-2-3-1 en Pamplona, sin Marcelo ni Alonso y con Lass–Khedira de medios paralelos y redundantes, en el que fue posiblemente el peor partido del Madrid en todo el año. 5 puntos fáciles que podrían haber condicionado el final de Liga.

En el segundo tercio de la temporada el equipo entró en un stand by, pasando los peores momentos a nivel físico y ganando algunos partidos no con problemas, pero sí con una austeridad gregoriana (Levante, Mallorca) y la mente puesta en la Copa del Rey y las eliminatorias de Champions. Muy agradable fue el partido de Santander, en el que el equipo mostró una cara más desenfadada, con un buen Granero en el medio y un juego que despertó las simpatías del Régimen Periodístico. Polivalencia y versatilidad de plantilla.

El grupo ha terminado el año en un gran estado de forma (otro logro de Mourinho invisible e ignorado por los ojos del mainstream futbolístico español), firmando 30 goles en los últimos 7 partidos. Además, Cristiano ha batido el récord de los 38 goles de Zarra y Hugo Sánchez, (sin olvidar los 34 del mejor Ronaldo). Histórico. A esto se añade que el Madrid termina la liga con 102 goles a favor, a sólo 5 del récord de Toshack. Si esto se ha alcanzado en el primer año del portugués, recordando los problemas con el gol de las primeras jornadas en un equipo sin hacer (Mallorca, Levante, Osasuna), no es descabellado imaginar que antes de irse tendrá la oportunidad de pulverizar el registro del Madrid de la Quinta. En ese momento, superando todos los récords goleadores conocidos, ¿dónde se meterá la canallesca? El balance final en Liga es de 102 goles a favor y 33 en contra, +69.

Papel en la Copa: aunque estaba cantado que una vez que nos libráramos del dictador gafe ganaríamos la Copa, Mourinho jugó desde el principio sus mejores bazas en esta competición, sabedor de que era el camino más corto a un título: sólo 9 partidos, en los que sin embargo eliminamos a Atlético, Sevilla y Barcelona, encajando sólo un gol en esos cinco partidos y 4 en todo el torneo. Levantar la Copa del Rey, después de tanto tiempo y en su primer año, supone un balón de oxígeno con el que defenderse del establishment más aguerrido, una cierta revancha del 5-0 y la recuperación de terreno futbolístico y psicológico ante el Barcelona, que queda más al alcance de lo que nunca hubiéramos imaginado tras la debacle de Noviembre. Recorrido en el torneo: 21 goles a favor, 4 en contra.

Papel en la Champions: Tras una primera fase perfecta, con sólo un empate en Milán, el equipo superó otra criba, el pase de octavos, tras 7 u 8 años de ridículos sin interrupción. El equipo tuvo la suerte de jugar unos cuartos más apacibles que los octavos y se plantó en semifinales ante el todopoderoso Barcelona. Mourinho aplicó su plan a piñón fijo, y tal vez esté ahí uno de sus errores de este año: como apuntaba la_meseta_über_alles, Mourinho diseñó un plan para fatigar al Barcelona… que también cansó a su equipo. En el tercer partido (ida de Champions), todo el mundo se quedó con la necesidad de prender la mecha que detonara el partido. El equipo notó cansado al público, y el público al equipo. Tal vez, a toro pasado, el equipo y el estadio hubieran necesitado algo menos de corsé y más pólvora para dinamitar el ritmo cansino que adquiría ese partido a 4 asaltos. No obstante, cabe señalar que con un arbitraje neutral el ‘plan Mourinho’ (llegar 0-0 a la primera hora y buscar el partido en los últimos minutos) podría haberse llevado a cabo: 0-0 / 1-0 en casa, y a buscar el empate con goles allí. En cualquier caso, en su primer año, el entrenador portugués devolvió al Real Madrid al escalón jerárquico del que, salvo accidente puntual, nunca debería apearse. Recorrido en la competición: 25 goles a favor, 6 en contra.

3.2 ¿Es realmente Mourinho un técnico defensivo?

Una de las grandes y pocas victorias del lumpen periodístico español ha sido la de colocar al portugués el sambenito ad infinitum de defensivo -cruz que ya arrastraba por cosas tan aleatorias como su Oporto de 2004, los cruces Chelsea-Barcelona o las semifinales del año pasado-, cuando no es así. Si, encerrado en una sala con los retardeds del periodismo patrio, tuviera que definirles a Mourinho, diría que por regla general y en condiciones neutrales es un entrenador ofensivo que no hace tikitaka (hay que diferenciarlo, por ridículo que parezca, porque los culandras han logrado imponer una relación causa-efecto entre posesión y ofensividad). Les diría que a la vez es un entrenador consecuente y conocedor tanto de las virtudes como de las limitaciones de sus equipos. Por eso, cuando se enfrenta a un equipo superior, varía sus propuestas.

Pero para ellos Mourinho será por siempre jamás un entrenador defensivo (comparado incluso a Bilardo y Clemente) por recular ante el Barcelona, un equipo en su máximo esplendor, una máquina total, perfectamente entrenado, maravillosamente alimentado y convenientemente protegido. El balance global de la temporada 2010-2011 es de 148 goles a favor y 43 en contra.

3. 3 ¿Qué se le puede reprochar a Mourinho?

Si cabe un reproche al fantástico año I de Mourinho en el Real Madrid, a título personal achacaría la lentitud de reflejos o el bloqueo que sufrió en el desarrollo de los acontecimientos tras la expulsión de Pepe en el partido de Champions, (minuto 61: expulsión de Pepe; minuto 76: gol de Messi; minuto 87: gol de Messi). Tras la salvaje entrada que acabó con la carrera profesional de Dani Alves y la merecida expulsión de un jugador que realizó su tercera falta (juego peligroso) en una semifinal de Copa de Europa, el equipo quedó tocado física y emocionalmente, y ante el aumento potencial de riesgo de gol barcelonista, debería haber introducido algún cambio en esos 30 minutos fatídicos. Nada más lejos de la realidad: los 9 jugadores de campo no vieron entrar a ningún compañero hasta el final del partido (sólo salió Adebayor en el minuto 46). El segundo gol del Barcelona, al final del partido, es sólo la consecuencia de un montón de jugadores sin fuerza, incapaces de hacer una falta a Messi en el minuto 87 antes de que éste llegara al área.

4. Plantilla. Nombres propios

Casillas: Excepcionales paradas, nefasto juego con el pie (aunque con algunos síntomas de mejora en algunos partidos), irregular por alto, escasa vinculación con el partido; el mejor parador del mundo no es el portero mas completo (el mejor) del mundo.

Carvalho: Gran temporada, refuerzo cortoplacista a buen precio. Soberbio en el cruce, acertado en la colocación, ha dado mucha seguridad a la primera línea. La necesidad de fichar a un referente en la zaga, ante la imposibilidad de traer a un 2 que desplazara a Ramos al centro, posiblemente haya bloqueado la oportunidad de ver a David Luiz de blanco. No conviene olvidar que tiene 32 años.

Pepe: Protagonista final de la temporada por su renovación y su rol en el partido de cuatro asaltos con el Barcelona. Sale reforzado. Concentrado es un futbolista de primer nivel mundial. Indispensable para Mou.

Ramos: Empezó la temporada hilvanando su estado de forma en el Mundial, discreto. Mal lateral derecho, buen central, ídolo pipero en potencia. Al final de la temporada se centró y mostró orgullo contra el Barcelona. La suficiencia con la que juega algunos partidos es tan irritante que podría hacer resucitar a un muerto. Parece ser que ha renovado. Aserejé.

Gago: Fue capaz de jugar bien en sus primeras apariciones de blanco, pero 100 partidos después, es un paria en la plantilla del Madrid, intrascendente, lesionado y deprimido. Puede que tenga fútbol y carácter dentro de sí, pero no lo suficiente para el Madrid. Se rumorea que el City ofreció 15 millones por él el año pasado. Gracias, Jorge; lástima, Fernando.

Mahamadou Diarrá: Sólo el estado de su rodilla impidió que Pelle y Mou pudieran contar más con él. Sin embargo, cada vez que salió al campo desarrolló su papel con temple y criterio. En teoría, podría haber sido un hombre útil para el cierre de los partidos. Florentino sólo veía en él una ficha que eliminar, y en invierno se fue al Mónaco.

Adebayor: Llegó tras la hernia de Higuaín. Delantero poco ortodoxo con virtudes apreciadas por Mourinho. Su mejor catálogo puede verse en el Real Madrid-Real Sociedad. Algo torpe, de piernas rápidas pero ritmo lento. Bien para una cesión, discutible para una incorporación. Interesante si por cualquier delantero te piden más de 40 millones, y si se le explica y se le hace asumir un rol secundario (no por ello poco importante) en el equipo.

Cristiano: Salvando las distancias, parece que comparte cualidad con Casillas. Insuperable en su juego individual, reticente para integrarse en el colectivo, donde resulta superior. Absorbe la pelota, tira todas las faltas desde cualquier sitio, recrimina a sus compañeros en directo… y promedia más de un gol por partido. En palabras de hughes, el delantero ubicuo.

Kaka’: Bien, gracias. Pajote al aire de Florentino que ha salpicado a todo el madridismo inteligente. Su presencia en el club se reduce al desastre. Todos convendremos en que para salirse contra la Real Sociedad, Bilbao y Valencia no son necesarios tales ajuares. Pasa a engordar la lista de grandes fracasos históricos del club. Si se queda, sólo será por el ego de Pérez, o porque nadie es tan subnormal como para hacerse cargo de un inválido para el fútbol de élite.

Benzema: Tras un año y medio dando una de cal y otra de arena, ha firmado un 2011 extraordinario, justo un minuto antes de que todo el mundo bajara los brazos. Se mueve como un delantero, piensa como un centrocampista. Con una tremenda calidad asociativa, ha crecido en los últimos meses, aunque no se entiende su desaparición en el rally contra el Barcelona. ¿Qué piensa Mourinho realmente de él, cuando prefiere a dos delanteros de menos calidad, como Higuaín y Adebayor? Personalmente, me gustaría que se impusiera en el Real. Con un poco más de ira en su juego, sería el jugador soñado por todos.

Lass: Un portento físico que no entiende el juego. Buen atleta (especialidad en persecución), mediano futbolista. Engañó a casi todo el mundo cuando llegó al Madrid de Juande. No acepta la suplencia y se podría sacar algo de dinero por él. Ostenta de una manera abominable un dorsal destinado a los dioses del fútbol.

Granero: Prometedor canterano diluido en el día a día. Sublime e ilusionante en el Getafe, gozó de mucho protagonismo con Pelle y no hizo sino defraudar. Dado su fracaso como interior, Mou ha intentado su reconversión a mediocentro, pero no sabemos qué opina realmente. Cubre cuota española, canterana y pipera. No es agresivo en el ecosistema de la plantilla, y es una cara amable para la guerra estratégica e ideológica. La llegada de Sahin (mediocentro-interior) y Altintop (centrocampista para todo, chico de los recados) le complicará tener minutos.

Marcelo: Temporada de consagración. Indiscutible Top5 del año. Fundamental en la salida de balón desde su posición de lateral izquierdo. Único insustituible, con Xabi Alonso. Tras su quinto año en el club, y estar clínicamente muerto en el duelo de el año pasado contra Navas en el Pizjuan (reconozcamos a Pelle el mérito de no haberlo matado), ha sabido reponerse, ganarse la confianza de Mourinho y erigirse en uno de los mejores y más determinantes jugadores del mundo en su puesto. Además, este año se ha destapado como goleador en partidos importantes (Espanyol, OL). Si quiere, puede ser leyenda blanca.

Adán: Una muestra de lo que debe ser un buen canterano: disciplinado, serio y sobrio; ha jugado tres partidos en la Liga (siendo uno de ellos el del Espanyol) y no ha encajado goles. Excelente trabajo de motivación de Mourinho con Adán, y excelente respuesta profesional de Adán a su entrenador.

Xabi Alonso: Mientras siga habiendo gente que lo compare con Xavi, seguiremos insistiendo en que no comparten posición ni obligaciones. Gran “5” que ha llegado exhausto al final de la temporada. Cuando juega, muy pocos reparan en él; pero cuando no lo hace, el equipo lo echa en falta. Como muestra, un botón: Villarreal (4-2), Osasuna (1-0) y Sporting (0-1), tres partidos sin Alonso, 3 puntos de 9 y cambiando de esquema en el Bernabéu, por no hablar del derrumbe físico en la segunda parte del año pasado contra el OL. Cuando su falta coincide con la de Marcelo, es una debacle. De 29 años, y ocupando una posición clave en cualquier equipo, el club estará trabajando sin dudas en un recambio para el futuro, tras haber estado casi 10 años en deuda con el puesto de “5”.

Canales:  No se sabe si vino para que Valdano reemplazara los posters de Guti de su alcoba, llena de sueños tikitakeros, con efebos rubios y forever young, o porque realmente el club vio en él algo especial. Ha pasado un año en la sombra con un duro vigilante de pasillos; si no ha aprendido nada de este año, tiene un serio problema. Poseedor de una gran calidad, debe elegir si quiere ser un futbolista de época o Guti.

Arbeloa: Cuando Florentino Pérez acuñó el lema “Zidanes y Pavones”, lo que realmente quería decir era “Zidanes y Arbeloas”. Es decir, competencia, austeridad, profesionalismo, orgullo y rigor. Todo eso nos enseñó Arbeloa en el combate contra el Barcelona, llegando a dedicar por twitter unas palabras de apoyo a su entrenador, ante el chantaje de los periodistas. Ha ganado meritoriamente jerarquía en la plantilla. Español y canterano, pero digno y orgulloso, puede disputar el puesto en la derecha a un Ramos mediocre y poco entonado, y suplir para un roto a Marcelo en la izquierda. A mi juicio, mejor sólo de lateral derecho. Ejemplar contra el Barcelona.

Albiol: Iba de excursión con los que ganaron el Mundial. Buen primer año, mediocre segundo. Salvador del no-gol de Sevilla en Copa. El peor de los centrales y el primer suplente. No lo entiendo.

Garay: Empezó el año lastrado por una luxación de rótula, y a Albiol le dieron un llavero en Sudáfrica. Presencia testimonial. Con el fichaje de David Luiz por el Chelsea, me habría gustado que tuviera más importancia en la plantilla, pero parece que se le busca salida. Lento, pero correcto por arriba, y con criterio con el balón. Un gran “podría haber sido”.

Higuaín: Un futbolista que genera controversia cuando llega, cuando lleva cinco años, cuando marca, cuando no, cuando juega, cuando se lesiona. Llegó virgen, delgado y libre a una habitación sin aire ocupada por dos dinosaurios y un dictador, y sobrevivió. De hecho, es el único superviviente del baulismo. Malulo le puso mote nada más llegar. En aumento y evolución año tras año, ha sido esta temporada la primera y única en la que presenta un balance negativo respecto al curso anterior. Una hernia lo pone en cuarentena para la élite. Siempre discutido, todavía hay unicejos que le achacan en exclusiva la debacle de Lyon. Demasiado tosco para ser un 7, demasiado poca hostia para ser un 9, naufraga entre dos mundos. Asusta su mirada baulera (aprendió del peor) y su ascendencia en el piperío. Delgado me gusta mucho más, pero mutó año a año a cambio de un poco más de crédito. Interrogante.

Pedro León: Mártir de la prensa española en su cruzada contra Mourinho. Buen futbolista con poco carácter, indisciplinado y al parecer soplón de confidencias. En ese incomprensible grupo de los que, cuando el Real Madrid llama a su puerta, bajan los brazos en vez de luchar hasta el final. Fichaje de riesgo asumible. Si sale bien, tienes a un Solari o hasta a un Özil, y si sale mal lo cedes al Yeclano sin ningún problema.

Di María: Prometedor futbolista que da la sensación de haber hecho poco ruido mediático, en proporción a su influencia. En la sombra de las novedades, ocultado por Özil y por su trascendencia en el campo, eclipsado por Cristiano y el propio Özil, ha realizado un gran primer año. Extremo reconvertido a futbolista total, trabaja arriba y abajo, pelea, corre, asiste y marca. Absorbe demasiado la pelota cuando tiene dudas, y no participa en la ruptura tanto como me gustaría y se lo permiten sus opciones. En la izquierda siempre ha sido relevante y determinante (Auxerre, Sevilla, final de Copa), y sin embargo se ha pasado el año en la derecha, sin un lateral que lo doble, encallando en sus movimientos ofensivos por el medio. Defectos que pulir: demasiado reiterativo en sus pases-globo, algo chupón. En la izquierda duplica su valor. Uno de los más perjudicados por el virus FIFA. Si los biorritmos de un futbolista van de Septiembre a Mayo, los de Di María, con Mundiales, Copas Américas y demás paridas, van de Enero a Octubre. Eso conlleva que pase tres meses de competición en un estado de forma lamentable.

Özil: Revelación de la temporada y próximo 10 del Real Madrid, ganado a pulso futbolística y emocionalmente. Al principio se lo intuía como un delantero sin peso en el medio, y ha reconstruido su juego en un año. Fenomenal asistente, tiene mucho más carácter de lo que nos indica su figura liviana y distraída. Perdió protagonismo junto a Benzema contra el Barcelona; en este caso, a mi juicio, de manera justificada, por el engorro físico de los partidos. Si sigue trabajando y evolucionando así, puede ser otro futbolista histórico que haga carrera de blanco.

Khedira: Si Pedro León fue el mártir de la prensa española en su cruzada contra Mourinho, Sami fue la principal víctima tras el epic fail de Carvalho (¿recordáis en verano los palos al fichaje de Carvalho y lo que gustó la Alemania de “los nuevos valores del fútbol teutón: Özil, Khedira y Müller”?). Con su trote percherón y su fútbol insustancial, prácticamente todo el mundo obvia que se ha pasado dos tercios del curso jugando en una posición que no es la suya. A diferencia de los grandes talentos del fútbol, no hace jugar al equipo: el equipo lo hace jugar a él. Imponente contra el Milán y el Atlético (ida), se diluyó en otros partidos más farragosos –Sporting (ida) y Milán (vuelta)-. A pesar de contar con una impresionante capacidad física, parece que nunca será un box to box de la dimensión de Lampard o Gerrard, pero me parece un aceptable volante de ida y vuelta. Jugador de corte industrial, intrahistórico por definición, ha mejorado sustancialmente su aportación jugando en su sitio (cuando Mourinho recuperó el 4-3-3): Tottenham (vuelta) y Barcelona (vuelta de Liga y Copa). Si el Real no ficha a un mediocentro deberá seguir sacrificándose fuera de su hábitat.

Dudek: Vino a coste 0 de la mano de Pedja. 2 millones brutos al año a cambio de no estancar a ningún joven a la sombra de Casillas, y atesorar algo de experiencia en caso de necesidad. A pesar de su anecdótico recorrido en el Real Madrid, parece ser que fue un personaje muy querido e importante en el vestuario. Como bien comentaba @ontarrive, su despedida fue más emocionante que la de Puti, Baúl y Malulo juntos. No hace falta decir nada más.

4.1 Necesidades 2011-2012

Tercer hombre: (Nuri Sahin) Si algo le ha faltado al Madrid este año, ha sido alternativas en la base de la jugada blanca en ausencia de Marcelo y Alonso, además de algo de conjunción entre los dos medios y Özil. Tras barajar durante el año una lista interminable en el blog (Cesc, Arteta, Silva, Valero, Schweinsteiger, Granero, Parejo…) el elegido y a la vez agraciado ha sido Nuri Sahin. En principio, el turco viene a ocuparse de esos defectos. Espoleado por el ejemplo y el éxito de Özil, no dudo de que vendrá motivado. Ganador de la cada vez más atractiva Bundesliga con el BVB, estamos ante un futbolista versátil y talentoso de sólo 22 años. ¿Empujará la llegada de Nuri Sahin a un 4-3-3? ¿Sustituirá a Alonso más de lo imaginado? ¿Cómo encaja Sahin en un 4-2-3-1?

Delantero centro: Adebayor ha cumplido un papel aceptable pero no determinante. Sirve como cesión, pero ¿es suficiente para dar un salto cualitativo? Las condiciones económicas del acuerdo entre City y Real le pueden empujar a quedarse. De los delanteros de la plantilla en propiedad, no hay nadie que le dé profundidad en largo al equipo, algo innegociable para Mourinho. Se ha hablado de Llorente y el Kun, principalmente. Otra opción puede estar en la cantera, convocando a Morata cuando sea necesario (glups). Ilusionante me parece la llegada del Kun, un jugador top, pero ¿a cualquier precio? Da la sensación de que Florentino querría dar puerta a Higuaín, y Mou a Benzema. En principio, para que la llegada del Kun no nos haga ver situaciones demasiado crueles con todos los delanteros, debería salir, al menos, Kaka’. Otros son partidarios, además, de vender a Higuaín. Hacer cohabitar a Benzema y el Kun puede ser muy cruel para uno de los dos, sabiendo que Cristiano es fijo, Özil sólo va para arriba y que Di María es un jugador fetiche para Mou. Toca hacer muchas cuentas económicas y deportivas en uno de los pocos temas interesantes que veremos durante el verano.

La opción Llorente es la menos atractiva: 63 millones, que nos llamen fascistas imperialistas en Bilbao y satisfacción pipera. Vade retro.

Medio centro: Tras la salida de Mahamadou, el fracaso de Gago y el fail de Lass, parece conveniente pensar en un medio de contención. Si además el equipo puede mutar al 4-3-3 en partidos de más dificultad o con carácter permanente, tener a Pepe como parche se antoja algo muy chapucero para un personaje tan metódico como Mourinho. Una realidad: Obi Mikel. Una promesa: Yann M’Vila. Otros nombres: Capué, Mavuba.

Lateral izquierdo suplente: De momento está Arbeloa, aunque para mi gusto limita demasiado el puesto. Sí para partidos a cara de perro, eliminaciones coperas o europeas, expulsiones, etc. Y sí, si se quiere ahorrar una ficha. Para un partido ordinario es un parche demasiado burdo. Sólo cierra, no tiene aportación ofensiva y aísla demasiado a Cristiano, haciendo más fácil su marca. Parece ser que se valoró la opción Taiwo, que finalmente jugará en el Milan.

Fondo de armario: Altintop. Fichaje “sorpresa”. Parece que de 100 partidos en el Bayern, jugó 20 de titular. Con eso está todo dicho. Hombre maduro, polivalente, con pinta de pirata que viene a limpiar la cubierta. Pesa demasiado la sensación de que es lo que podría haber sido Granero con un poco más de sangre. Parece ser que puede jugar además de lateral. Polivalencia e intrahistoria a coste 0.

4.2 Cantera

Este año no he visto nada del filial, pero no se puede negar que el ilusionante trabajo de Toril puede darnos algún jugador útil de aquí a un par de temporadas. Por fin, la muy aceptable generación de Mata, De la Red, Granero, Arbeloa, Filipe y Negredo, encuentra una digna sucesión en Álex Fernández, Carvajal (escalofríos), Sarabia, etc.

Con el Rayo y Getafe alternando entre Primera y Segunda División, el club puede permitirse una buena planificación deportiva para los más prometedores de sus cachorros. No es difícil pensar que el gancho continuo que Mourinho ha tirado a los jóvenes, con debuts de una forma bastante regular esta temporada, sea un inmejorable acicate para que los jóvenes futbolistas del Castilla vean en el primer equipo una meta real y palpable.

 

5. Temporada 2011–2012 y futuro

Es por todo esto que, con la temporada terminada, la sensación es largamente positiva. Siempre está bien dar algo de metal a los más impacientes para que lo luzcan con altanería y calmen sus estómagos, pero lo verdaderamente importante es el inmenso trabajo que se ha hecho en esta primera temporada, como base de la profesionalización en la estructura deportiva e institucional del Real Madrid. Planificación, estructura, antelación, sensatez… palabras con sabor a programa electoral político que, sin embargo, comienzan a arraigar en la osamenta del club.

En cualquier caso, y a pesar de todo, el equipo tiene un enorme potencial futbolístico, una de las plantillas jóvenes más prometedoras de Europa (Marcelo, Sahin, Özil, Khedira, Di María, Benzema, Higuaín, Canales, Garay) y varios futbolistas gigantes en su madurez, como Pepe, Casillas y Cristiano.

En el plano emocional, el equipo, el club e incluso la afición, tienen para el año que viene: un agravio, una gran plantilla, juventud y un magnífico entrenador. Excelentes ingredientes con los que permanecer unidos y tranquilos en pos de los triunfos.

No tengo dudas de que estamos madurando un equipo de época, que nos deja vía libre para soñar no sólo con la consecución de trofeos, sino con la profesionalización del esqueleto del club, ajado y desnutrido desde hace muchísimos años. Es por esto que no puedo sino invitaros a henchir los pulmones de aire y optimismo y gritar: “¡Hala Madrid!, (gracias Mourinho)”.

Agradecimientos: DeSqueran y Cipote de Oro.


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La camorra del 0,7% frena el plan Mourinho.

Llegó el día que todos esperábamos, una posibilidad de afrontar la recuperación de un lugar legítimo en Europa; y qué mejor que hacerlo a través del cadáver caliente de ese enemigo deportivo e institucional, odioso e insoportable monstruo de siete cabezas. Mourinho, por supuesto, no cambió el dibujo que llevó a igualar primero y superar después emocionalmente al Barcelona, pero que técnicamente reportó dos empates. Todavía hay mucha distancia para jugar al Barcelona con nuestro esquema tradicional. El equipo presentaba dos incógnitas, Albiol y Özil. Albiol, que en dos partidos dio muestras evidentes de no estar en buen estado y Özil en una primera parte que se suponía hiperfísica y táctica.

El Madrid comenzó con una presión alta, y en la base de la jugada Pepe no buscaba ser apoyo para sus compañeros, ¿orden específica o defecto de la reconversión? No contar con Pepe en la base hacía más evidente la respuesta blanca: balón largo. En cualquier caso ambas posesiones eran muy cortas. Cristiano replicó enseguida el primer tiro del partido, a cargo de Xavi. El Madrid empezó en fase defensiva con un 4-4-2 con Özil y Cristiano arriba. En el Barcelona, Alves no desarrolló durante la primera parte su juego de interior, frenado tal vez por la presencia de Di María.

Sólo Keita, de vez en cuando intentaba descolgarse entre líneas. En ese caso, el Madrid respondía con Lass yéndose con el descuelgue y Özil pasando a la derecha, 4-1-4-1, ar. El estadio, desfondado anímicamente, solo nos duró dos partidos y el campo fue un foso culandra durante todo el partido. Mismo planteamiento distintas sensaciones. Cristiano demandó una presión más alta de sus compañeros. 30 segundos antes, Lass pidió que se juntaran líneas en torno a él. En esos momentos vivimos los peores momentos de la primera parte. Si bien no nos salimos del gráfico de riesgo, el Barcelona conseguía romper la línea más que de costumbre. Para colmo, Alonso -única vía posible de sustento ya que el rol de Özil es el de una mariposa que revolotea entre arbustos-, firmó un partido realmente preocupante, fallando pases simples, sin acertar en los largos, no especialmente brillante en la recuperación y superado físicamente todo el encuentro…

Di María también estuvo ausente en el duelo de navajeros con Alves. Que estuviera 20 minutos inactivo no preocupaba enormemente porque haciendo memoria podría pensarse que eran 20 minutos ahorrados para luego desbordar al lateral. Marcelo, que persiguió el balón por la línea  de fondo al menos 20 metros, obtuvo un corner en el que Di María rompió a Alves, pero no a Mascherano, que estuvo sensacional en todos los aspectos del juego, los visibles y los subterráneos. Lass, cada vez que podía dejaba la correspondencia a Xavi o Messi. En la primera oportunidad clara del partido los culandras invirtieron los papeles, MEssi filtró para Xavi, que sin ser un plusmarquista, navegó a gusto en la espalda de Albiol. Paró Casillas.

Para comenzar la jugada el Barcelona acumulaba de seis a siete jugadores en campo propio; matemática básica, solo tres o cuatro en 45 metros rodeados de blancos. El plan, aunque sin belleza, se llevaba a cabo con corrección. A estas alturas del partido, el patrón se repetía de forma automática en forma de bucle. Movimiento de balón en la base culandra, intento de ruptura de línea, recuperación blanca, contra atolondrada y/o mala gestión ofensiva. Coged el patrón y elevadlo n veces a la enésima potencia. Fin de la primera parte. Las llegadas del Madrid eran independientes al juego. Alonso botó una falta y Ramos no llegó. Valdés hizo un excelente partido con el pié.

El partido cambiaría por completo tras la expulsión de Pepe, pero pudimos calentar desde el enganchón de Arbeloa con Pedro. El madridista –defensa de buena familia- corta la cabalgada de Pedro, hombro con hombro, pero el clandra se lleva las manos a la cara. No sería la única vez, luego lo haría Busquets, y luego Alves. ¿Por qué todos los culandras se llevan las manos a la cara cuando les hacen una falta? Buscando ayuda freudiana, tal vez sea el acto reflejo de cuando les hacen un bukkake y salpica en el ojo.

Con el teatro de Pedro el Barcelona encontró una hechura para practicar el otro fútbol, que a buena fe saben jugar a las mil maravillas, sólo que el logo de UNICEF lo oculta del populacho y de la prensa.  Todos los jugadores se activaron en modo robot y como un enjambre de gitanos envolvieron al árbitro, al Bernabéu, a los jugadores, a todos. La presión invisible del equipo y del campo se hizo latente en esa jugada y todos se liberaron y volvieron a sus roles naturales: los culandras a fingir y robar carteras a navajazos, el árbitro a sacar una amarilla a uno del Madrid, el Bernabéu a callarse y comer. Los jugadores blancos fueron los únicos que aguantaron enganchados al partido, por un hilillo de plastilina.

Poco que contar mucho que ver en esta primera parte. Cada vez que vemos a Alves con Cristo tatuado en su antebrazo nos viene a la mente Jesucristo con un tatuaje de Pancho Villa. Terminó la primera parte con un chut de Cristiano que despejó Valdés con dificultad. ¿Cuánto tiró a puerta el Madrid? Apenas dos o tres veces.

En el descanso, los culandras no es que se quitaran la careta, es que nos abrieron su alma. Keita fue a buscar a Arbeloa por la espalda y Pinto le soltó una torta. Se formó una bonita reyerta en los vestuarios donde sólo faltaron para unirse a la fiesta de la gent del barça el Doctor Segura vendiendo papelas y Ramón Besa felando a Pep con un poema de Llanch. La camorra del 0,7%.

Adebayor sentó a Özil (¿para su función –retención y pase a Cristiano- no habría cundido más Granero, con más facilidad para la asociación en el medio y en el juego de trincheras?). Con el nigga en el campo, asaltaba la duda, ¿dos hombres sin hacer presión o Cristiano sacrificado? Para la segunda mitad la tensión defensiva del equipo estaba completamente diluida en una desmotivación de origen desconocido. Ramos fue advertido –no así el codazo de Messi desde el suelo- y no jugará en el Mein Kampf. 15 minutos duró el partido hasta la expulsión de Pepe. La única certeza que hay es que el Madrid se quedó con diez y desde ese momento se comenzó a decidir el partido.

También se fue Mourinho. Sin Pepe, Ramos y Mourinho el partido de vuelta se convierte en una epopeya. Perder un jugador animó algo al público, pero nada más. Villa tuvo el 0-1 pero Casillas sacó una buena mano. El patrón cíclico de la primera parte adquirió un nuevo protagonista con Albiol –nuevo finalizador/iniciador del ciclo- que si ayer hubiera sido azulgrana habría tenido el 100% de acierto de pases. En el minuto 77, con menos de un cuarto de hora para el final marcó Messi y desde antes el partido pedía un cambio, algo. Al menos un hombre que tuviera la posibilidad de hacer una contra y estirar un poco al Barcelona. Mejor que estén estirados a que estén empujando los 10 contra ti. Kaka, Higuaín y Benzemá siguen inéditos tras tres partidos. Por triste que suene el objetivo del cambio no era tanto marcar como no recibir el 0-2 que cerrara la eliminatoria. Introducir una distracción. El equipo, roto físicamente, no pudo (o no supo) hacer una mísera falta a Messi antes  de que éste matara el partido y la eliminatoria. El gol simbolizó la impotencia blanca durante el partido.

Para la vuelta, el cruce se antoja misión imposible sin Khedira, Ramos, Pepe, Mourinho y dos goles en contra. Tal vez los cambios que no hubo hoy lleguen el próximo martes y veamos un equipo suicida, o simplemente ofensivo. Tal vez las contras y galopadas de Higuaín, Benzema, Kaka, Cristiano, o Di María puedan otorgarnos un poco de aliento. Hala Madrid.

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la trilogía de la resurrección.

“¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666.”

Apocalipsis 13:18

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¡Arriba, parias del Madrid!

El partido de Bilbao se interponía entre el reto europeo y el rally de derbis contra el Barcelona en todas las competiciones posibles: Liga, Copa del Rey y Copa de Europa. Al dejar prácticamente cerrada la eliminatoria Champions y arrastrar como única asignatura pendiente del año la prueba de Barcelona, Mou se vio empujado a intentar nuevas alternativas, lo que no sabemos es con qué animo, si para probar o despistar. Con Pepe Albiol y Garay y dos laterales en la alineación había dos opciones. O una defensa de cinco, o Pepe de mediocentro como en Portugal. La alineación fue en un principio sorprendente. Casillas, Ramos, Albiol, Garay, Arbeloa, Pepe, Lass, Granero, Kaka, Di María e Higuaín.

Como si fuera un rastrillo, objetos sin valor (Kaka’), sin uso (Higuaín) o con polvo (Garay) salían al escaparate de San Mamés acompañados de una legión de no habituales: Albiol, Lass, Arbeloa, Granero. Esta alineación, llevando un saldo de cuatro goles a favor en Londres nos da una idea sobre dos opciones: una, lo que piensa Mou de la situación en la liga, o dos: las pocas ganas de exhibir sus mejores piezas lo menos posible. Rara sonaba esa alineación para un 4-2-3-1 con dos gañanes en el medio porque eso ya lo probó en Pamplona con un ridículo espantoso. Con la lección bien aprenida, el equipo mutó al deseable 4-3-3 con Pepe en los fogones y Lass y Granero con las bandejas.

El partido tenía un aire carismático de los 80, con dos equipos siempre rivales, siempre en primera, con sol y sombra en el campo y miles de papelillos volando. En los primeros minutos, el Real guardo tímidamente la compostura. El Madrid era incapaz de hacer pasar la pelota más lejos de la línea media. No obstante, nuestro fue el primer disparo a manos de Di María, en una combinación con un Kaka’ con aires ligeramente renacidos.

En los albores del partido, correspondiendo con la presión más exhaustiva del Bilbao, Pepe se incrustaba sin disimulo en una línea de 5 hombres. Y fue el mismo Pepe, mucho más suelto de lo esperado, quien inició el cambio de partido con un balón largo a Di María. El etíope esprintó y Gorka no tuvo más remedio que hacer penalty. Kaka’ lo tiró a uno de los cuatro puntos inalcanzables. Hizo bien el Madrid en saber manejar los primeros minutos del partido y saber hacerlo sin fútbol pero con cuajo. Con el gol, el panorama del partido cambió y se adaptó a los deseos de Mourinho.

En estos minutos Higuaín se mostraba tosco como siempre y falto de forma como nunca. A pesar del gol, el Madrid seguía sin poder calmar la pelota y optó en alguna ocasión por el balón largo.  No lo digo como reproche sino como apunte, ya que en algunas jugadas del meridiano de la primera parte pudimos ver a Casillas, sacando con Albiol y Garay abriendo el campo y el siguiente futbolista, Pepe, a 4 o 5 franjas de distancia sin preocuparse en el apoyo. La mentalización para este partido del Madrid estaba clara: no encajar gol, aguantar el chaparrón inicial, y delegar en Granero, Kaka’ y Di María la gestación de alguna contra. Kaka’ puso el partido a disposición de Higuaín dos veces, pero parece que hasta que no acumule varios fallos no marcará su primer gol. En una ocasión franca, se escoró inexplicablemente a la derecha, -el sueño de cualquier central que cierre- para luego no osar a regatear y sólo soltar la pierna como una mula igual que contra el Gijón.

Ilógicamente el Azletik estaba a gusto regalándonos los 30 metros que posibilitaron, a la postre, varias contras blancas. Otro factor determinante además de el gol, fue el impecable partido en fase defensiva que hizo el Real en la primera parte. Arbeola, Pepe, Lass y hasta Granero iban a los choques con todo, marcando terreno y alejando metro a metro la delgada línea roja del Bilbao.

Pepe, en un partido impecable, hizo todas las funciones que le fueron requeridas por su entrenador salvo la única para la que no está capacitado: dar salida al balón. Hizo un bocadillo de Llorente en cada balón largo con Albiol, se incrustó en la línea de cinco, marcó territorio en el medio, descongestionó con eficacia, resultó pegajoso para Orbaiz y Toquero y rebotó todos los balones aéreos de Gorka.

El Real finalmente se asentó y se sintió cómodo en el partido, a gusto me atrevería a decir. Con un Kaka’ decente por primera vez en un año y Granero leyendo perfectamente los tiempos del partido y las necesidades del equipo desde el interior izquierdo. Cada vez que sacábamos un córner veíamos la simpática banderola de los presos vascos. Me pregunto cuándo el Azletik dará el paso y tendrá los cojones de portarla en la pechera como nosotros llevamos el logo bwin. ¿No se representaban todos los equipos por la publicidad de la pechera decía la prensa de Barcelona?

La primera parte murió con varias intermitencias en el juego, y Kaka’ tuvo una última oportunidad tras combinar en una bonita jugada con Di María, un jugador que aún estando verde y teniendo muchas carencias tiene la capacidad de decidir un partido. ¿Dónde está el techo de este futbolista?

La segunda parte, tras los cambios del Azletik (salieron Yeste y Julen Guerrero) comenzó siendo un calco exacto de la primera. Asedio rojiblanco, penalty sobre Di María (este fue estúpido y evitable) y gol de Kaka’. Partido cerrado en el minuto 55. Como último recurso, Toquero se vino a la banda de Ramos a intentar comprar terrenos en los que prosperar no a sus espaldas, como de costumbre, sino a su lado.  Mientras tanto, Granero, en su único fallo puntual de la tarde, absorbió la pelota demasiado tiempo cuando Di María e Higuaín estaban en posición franca para lanzar un sprint en una contra. Buen partido del canterano, capaz de imponerse fuera (Santander, Bilbao) y no dentro (Sporting). En cualquier caso ha sabido cumplir su función cuando ha sido requerido.

A la hora de juego salió Cristiano por Higuaín. Es sólo el tercer partido de Higuaín tras cuatro meses parado y es normal que le cueste coger la forma, pero qué mal le sienta esa mirada baulera. En ese momento el Madrid le quitó la marcha al partido y puso el punto muerto, suficiente para bajar la rampa descendente hasta el minuto 90. Perdidas de tiempo, lentitud en los gestos, tardanza en los saques de banda y falta, pausa en el juego y concentración en defensa, nada más era necesario para llevarse la victoria. Por si fuera poco Mou sacó paulatinamente a todos sus ‘cadres’. Tras Cristiano entró Xabi y después lo haría Carvalho. Salvo alguna que otra displicencia de Ramos mirando cómo se le iba Toquero con la mirada y haciendo controles prohibidos en el medio, el partido estaba resuelto.

Finalmente descansó Özil, el único titular que hasta ahora no había entrado en el juego de las rotaciones, tarjetas o lesiones. Efectivamente, como decía la prensa, es igual que Guti. Con las entradas el equipo asfixió en el medio al Bilbao. Pepe, Xabi, Lass, Granero fue demasiado para la rudimentaria tecnología futbolística del Bilbao. Sólo Muniaín nos enseñó un poco de lo que esconde. Fue Cristiano quien escupió sobre el cadáver con un gol de una factura soberbia. Pase de Xabi, control con el pecho, recorte y tiro cruzado al segundo palo con el interior.

Con el gol de Cristiano al partido le sobraron 20 minutos de entrenamiento. Si hubieran podido, los entrenadores habrían hecho 7 cambios desde el 0-3. Lass quedó como el hombre más adelantado de la línea media en su función favorita, la de perseguidor. El Madrid entretuvo la pelota como quiso y el Azletick no renunció al gol “del honor” (¿dónde está el honor de quedar 1-3?) El honor está en la victoria, no en los arañazos sin consecuencias.

El Madrid cierra la semana con un agradable parcial de 7-0 y encara la fase definitiva y definitoria de la temporada. El pase a semifinales es una obligación y poco puedo añadir sobre el maratón que correremos contra ese gigante de siete cabezas del  buenismo moral, político, institucional, futbolístico, religioso, cultural y metafísico en el que se ha convertido el Barcelona, salvo que debemos dejarnos la vida, las agallas y todo el temple y sangre fría y caliente que nos quede en un cara a cara que será histórico para bien o para mal. Coged aire. ¡Hala Madrid!

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Nabucco sacó su trabuco.

Todos los madridistas del mundo nos levantamos ayer pensando en la raíz que dejamos hendida en tierra Champions hace unas semanas contra el OL para ver si aferraba al piso. Nos asomamos por la noche al televisor y lo primero que vimos fue el túnel de vestuarios, donde los primeros en aparecer bajo los focos eran el clan portugués: Pepe, Marcelo y Cristiano, hablando y gesticulando. Mou pasó por ahí y le dedicó unos segundos a nuestro lateral. Por fin había algo radiante en el estadio, con tiras, luminosidad, cánticos y banderolas. En Cristiano admirábamos el ímpetu por empezar. Lesionado en el Calderón, ausente con las selecciones y el Sporting, daba señales y consignas a Marcelo en el túnel y a Özil en la fila del himno. En cuanto terminó, empujo a los niños; quería empezar ya, como todos nosotros. Triunfó el sentido común y salió el once tipo en el esquema tradicional, con Di María en horizontal a los medios durante la fase defensiva y todo lo demás como siempre. Hizo bien Mourinho en dejar los inventos para otro día.

Para los que esperaban una sesuda partida táctica de la parte del Tottenham, usando sus cuatro focos principales (Bale, Modric, Van der Vaart y Crouch), la vía menos elaborada fue la más utilizada: balones a Crouch, que luego intentaría descargar a Van der Vaart. No obstante fue el Madrid quien golpeó (o lo intentó) primero. Khedira robó y Özil pasó a Cristiano, quien tiró fuera antes del primer minuto de juego. El portugués, unos metros por debajo de lo normal, intentaba cada vez que el balón rondaba a Marcelo crear una simple pero eficaz línea de superioridad; sin embargo, cuando el balón llegaba arriba sin los desmarques de ruptura de Benzema o Higuaín, las alternativas convergían en una sola opción: disparo desde lejos de Cristiano.

El Madrid, felizmente convencido y decidido, llevaba el ritmo desde el principio, y a los pocos minutos entre Di María y Khedira no se pusieron de acuerdo para acribillar a Gomes. De esa acción salió el corner que botó Özil y remató Adebayor. Entre las posiciones de los jugadores y la maraña en el área celebramos el gol sin ver la pelota, pero viendo los brazos en alto de Ramos. 1-0 y partido bien encaminado. El Real jugaba con la línea adelantada, y en fase defensiva nuestros hombre parecían concienciados y aplicados. Era vital que el sistema de ayudas funcionase bien ante uno de los equipos que más alternativas diferentes puede ofrecer: el balón largo a Crouch, el pase en profundidad a Bale o las conversaciones tikitakeras entre Van der Vaart y Modric. Di María ayudaba a Ramos y Khedira con Bale, Alonso se ocupaba (y bien) de estorbar a Crouch en los balones aéreos, y Alonso y Khedira cerraban las líneas de pase a Modric y Van der Vaart, para los que fue imposible nadar entre las líneas blancas. Ver la defensa de balones parados y córners era como mirarse a un espejo: Crouch con Adebayor, Kherida con Corluka…

Lo mejor de los primeros minutos, además del gol, era ver cómo al Tottenham le resultaba imposible rescatar algunos de sus recursos y el Real dominaba con tranquilidad el partido.  Otra cosa que nos hacía soñar era ir ganando el partido sin haber visto antes a Özil, puesto que ya le esperamos siempre. Todo esto hasta que Crouch se autoexpulsó de una forma algo idiota. Inmediatamente después, Gareth Bale pasó a la derecha y Van der Vaart quedó como único hombre adelantado. La expulsión de Crouch fue un regalo estratégico, pues sin duda no es uno de los mejores, pero sí uno de los más importantes en los planteamientos ofensivos del Tottenham. Que se lo pregunten a los milanistas. Ya sólo quedaba Modric intentando sobrevivir a la sombra de las espaldas de nuestros medios.

El Madrid controlaba de forma plácida, intentando conservar la intensidad. Desde el minuto 20 la posesión era blanca, abrumadora, pero no nos servía para terminar de forma clara las jugadas y tirábamos desde lejos y sin convencimiento, o sin alternativas en ataque. Como muchas otras veces, las mejores noticias las encontrábamos en el rival: había algo de hastío e incapacidad en los gestos de los jugadores ingleses, como la estúpida amarilla de Van der Vaart o la forma con la que Ekotto movía el balón para sacar una falta. En una bonita jugada de Di María y Özil, el turco desdobló al argentino por la derecha, lo que le abrió el pasillo central al Fideo. Así se ha pasado el año el delgado argentino, jugando a pierna cambiada sin que nadie excepto Higuaín a principio de curso le desdoblara por la derecha.

El partido tenía pinta de monólogo y comodidad, pero como siempre el Madrid se dejó ir en algunas fases intermitentes que a punto estuvieron de costar un disgusto. En un despiste imperdonable de Ramos y Marcelo, Bale le puso un balón a Van der Vaart en el estómago del área. Carvalho justificó su rango y le rebanó la pelota al holandés. Minutos después, un pase de Modric a la espalda de Ramos, un continente sin descubrir la mayoría de los días, puso a Bale cara a Casillas. Esta vez fue Pepe quién incomodó al galés. Mou se cargó de razón un día más con sus dos centrales: Pepe y sobre todo Carvalho estuvieron presentes en los momentos en los que los demás dimitieron.

Pero a pesar de la ligera desconexión del Madrid, el Tottenham siguió empotrado. A eso se limitaría su partido, a amalgamar a sus defensas, respirar cuando y cuanto fuera posible y mandar a la guerra a su kamikaze Bale. Nada más. Y defensivamente cumplieron sus expectativas: con un innumerable plantel de regateadores y pasadores (aunque no hombres con el desmarque en la sangre) el Madrid se adosó en el área rival. Cuando se aburrían de pasarse, lanzaban un centro. En una jugada entre Ramos y Adebayor casi encontró el Real el 2-0 al final de la primera parte. Urgía el segundo gol para terminar de acojonar a los jugadores ingleses y hacer estallar a Bernabéu y jugadores, empujándolos a un empacho saludable y necesario. La primera parte acabó sin mayores noticias: amarilla a Pepe -que no irá a Londres-, Cristiano buscando marcar, Casillas demostrando con los pies por qué es el mejor portero del mundo, un penalti no pitado, y hasta ocho jugadores dentro del área londinense bloqueando cualquier iniciativa blanca.


En la segunda parte salió Defoe por Van der Vaart, superado por el partido y con amarilla. Nada más reanudarse el juego, como viene siendo habitual, el Madrid empujó con ímpetu al rival. Fruto de ese empuje, un balonazo de Cristiano sometió al nigga Gallas, quien quedó atontado y a cuatro patas en el césped del Bernabéu. El segundo intento del7, con la izquierda, tocó la red por fuera. La necesidad del segundo tanto era acuciante, porque como nos enseñaron en el colegio, antes de marcar el tercero hay que marcar el segundo. El asedio era total, y en cualquier momento el árbitro podría pitar pasivo, igual que en balonmano. El Madrid movía con algo de nerviosismo el balón, como si temiera una reacción relámpago del Tottenham, y cada cierto tiempo centraba a la olla, pues sólo Adebayor jugado de pívot podía conservar el balón dentro del área.

Y efectivamente, los ingleses terminaron una contra con un disparo medianamente peligroso de Ekotto, y ahí disculpamos el nerviosismo de nuestros hombres en la frontal del área contraria, recordando pacientes una máxima europea: se puede encajar un gol con cualquier tontería y no conviene dormirse en posesiones interminables. Fue tras un corner y casi una hora después del primer gol que nos encontramos con el 2-0: Adebayor, en un movimiento inteligente para librarse de la marca de Gallas, se situó tras Khedira para rematar un pase de Marcelo, mandando el balón a la escuadra contraria . Tiene nuestro nigga Adebayor un perfil anímico Karembeu que nos trae muy buenos recuerdos a los madridistas nostálgicos.

Tras el 2-0, el camino hacia el 3-0  estaba despejado, tanteo que casi alcanza Khedira con un remate en plancha al que no llegó por centímetros. Aunque tal vez para Mourinho el 2-0 ya era un buen recaudo, y por eso cambió a Khedira por Lass. Más presencia en el medio, más kilómetros y más precauciones defensivas. Una vez marcados dos goles, la segunda parte de la tarea era no encajar ninguno. El Bernabéu recibió el cambio cantando (posiblemente celebrando el gol de Kim Jong Il en Italia).  Con este cambio a la hora de juego el partido entró en su tercera y definitiva fase. Adebayor tuvo el hat trick y el corazón de los piperos a un remate de cabeza que sacó Gomes como pudo. Buen bombeo de Lass en el centro.

El juego, con el Tottenham conectado a la respiración asistida, pedía a gritos la entrada de Higuaín, pero los gritos los empleamos en otra cosa, en vocear a Europa entera el gol de Di María, un jugador con un gran impacto en su primer año de blanco. Hiperactivo en los repliegues, obediente en las coberturas, con desparpajo en el área y acertado en los metros finales, se reivindicó con un precioso gol. Un tanto simbólico para cerrar un partido que el Real llevaba sin jugar desde 2003. Tras este gol salió Adebayor, aplaudido, por Higuaín, ovacionado. El partido se convirtió en un rondo anodino en torno al área inglesa, y ahí estuvo inteligente Mourinho, que decidió hacer obra social sacando a Kaká para que paseara su porte aristócrata y decadente por el césped. La “entendida“ afición del Bernabéu, cuando tiene que reflexionar aplaude, cuando tiene que aplaudir masca pipas y cuando tiene que animar, pita. Está bien que todo el madridismo, hasta el sustrato más ignorante e infectado, se dé cuenta de la estafa del antojo florentiniano (aunque sea dos años después), pero ayer no era un día para pitar absolutamente a nadie. Kaka absorbió la pelota y la imantó, haciendo inútiles los esfuerzos periféricos de sus compañeros. En uno de los 200 minutos que sobó la bola -de los 14 que estuvo en el campo-, le mandó una bonita banana a Cristiano, que de una volea hizo el cuarto de la noche. El balón fue de un extremo del área al otro, y de ahí al palo corto de Gomes.

El Real Madrid ha vuelto, por fin -aunque ayudado por las circunstancias- a hacerse oír en Europa, algo que no sucedía desde hace muchísimo tiempo. Como de todas las victorias, habrá que esperar los favorables resultados psicológicos en la plantilla, que sin duda ya se ve en semifinales de la Copa de Europa, con un partido relativamente cómodo en Londres. Aligerados, tal vez, de la carga de la Liga, pueden centrarse en devolver al club y a sí mismos el orgullo a través de la búsqueda de dos copas que hace que no ganamos, de forma conjunta, 27 años.

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