Los experimentos para Valdebebas y entre semana.

Pase lo que pase este año (esta ligeslatura futbolística) siempre hay noticias más o menos novedosas y pertinentes en torno al equipo, al club, a la plantilla. En Almería, por suerte, nadie nos llamó canallas y el debate se centraba meramente en lo futbolístico. Benzema se caía del once y entraba Kaka’ con todas las dudas, recelos y frustraciones que eso conlleva a todo el grueso del madridismo. ¿Sistema demasiado inestable? ¿Poco compensado? ¿Eficacia del falso nueve satélite? ¿Para cuánto y cómo está Kaka? Sea como fuere el once podría haberlo firmado el mismo Custer. Cuatro hombres atrás (defensa 80% española más Marcelo), Alonso a los mandos, Khedira a la escuadra, cartabón, rezos, compensaciones y paciencia; y arriba, el caos controlado y descolocado: Özil, Cristiano, Di María, Kaka’. Más tarde lo supimos, la primera mourinhada acababa de ver luz. Y qué mejor que vestirse adecuadamente para las ocasiones importantes. Casillas salió con su horroroso pijama de dormir y los jugadores con las camisetas suplentes, puro extrarradio.

En su dibujo inicial el Madrid recordaba preocupantemente a algunas épocas pasadas llenas de excesos tácticos, con un dibujo muy descompensado, una especie de 4-2-1-3, Kaka’ entre los medios y los delanteros y Özil con un nuevo pasaporte y nueva demarcación. Arbeloa, adelantado en la línea media, daba la sensación de querer reforzar la contención del equipo. Kaka’, siempre cerca de alguien enseguida recordó los minutos frenéticos contra el Villarreal, no por el ritmo, sino por el embudo. Casi cinco minutos nos costó discernir el dibujo. Kaka’ en el medio, Özil delante, móvil, Di María en la derecha y Cristiano en la izquierda.

Empezó aplicado el Real, con la llamada salida lavolpiana de balón, como dicen los entendidos (o los freaks), y pasando la línea media, la alegría custeriana, los dados en una mano, y lo que saliera en el tapete, esperando una inspiración. Ante la aceptable disposición del Almería (la mejor junto al Mallorca sin contar el día del holocausto), que no nos castigó con una irritante superpoblación en el medio, sino con una excelente colocación, Özil bajaba a recordar lo que era el tacto del balón. Uno o dos toques, pero sin una dirección clara. Viendo las dificultades de Albiol, y conociendo el dibujo táctico, nos preguntábamos si no hubiera sido más apropiado salir con Garay, al que se le supone una mejor relación con la salida de balón.

Los dos hombres acreditados para dar cordura al balón este año han sido Özil y Alonso. No contamos a Marcelo, salida alternativa y hasta el año pasado casi secreta. El vasco estaba demasiado atrás y Özil demasiado perdido, por lo tanto el equipo carecía de guión y mostraba una plana redundancia a la hora de crear o imponer un criterio a la primera parte. El primer tiro serio del Madrid llegó a cargo de Cristiano, pasado el primer cuarto de hora. El Almería, con la presión alta anuló el efecto Xabi, y el recurso era filtrar pases para que Kaka’ intentara girarse sobre sí mismo. El Madrid, demasiado vertical en la fase de salida de balón, terminó de anularse con su propio dibujo. Lo mejor de todo eso –pensábamos- es que si nosotros ya lo habíamos visto en 20 minutos, Mourinho llevaría trabajando mentalmente en ello un buen rato. Di María, físicamente abrasado y extenuado (nunca lo hemos avisado) estaba completamente out del partido, con toma de decisiones lentas, poco congruentes y equivocadas. Albiol tampoco estaba excesivamente fino, más lento de lo que le recordábamos. A la media hora Ramos, en una agradable versión de central, arrancó con ímpetu desde la cueva y pasó a Cristiano, que obtuvo un córner. Eso fue lo más cerca que estuvimos del gol.

Tenuemente el Madrid comenzaba a llegar, y cada balón tocado por Di María era una confirmación: necesita aire y reposo. Llegados al mes de enero, con el club envuelto en las rebajas, jugadores mundialistas extenuados y lesionados, muy poca gente del banquillo nos ofrece las confianzas que nos ofrecía en Septiembre. Khedira, a sus labores, iba recuperando los balones sin dueño del medio, pero nada más. Muy representativo fue un barullo en el área antes del descanso: Özil tuvo que acudir al rescate atándose el balón al pie, ni Cristiano, ni Kaka, ni Di María supieron qué hacer. La jugada terminó en una rabona sin mucho sentido de Cristiano. Tras gozar el jueves pasado de un arbitraje inglés en Copa, ver por encima dos partidos de Premier y pasar luego a Pérez Lasa y su cuadrilla panchovillesca, nunca podremos abandonar la sensación de que al menos dos tercios de los linieres y colegiados son, en una gran mayoría ex marginados de nuestro sistema educativo. Deslucidos, rencorosos, feos, mediocres, equivocados, autoritarios, acomplejados… muy malos.

El Madrid, embotellado como contra el Villarreal, renunció a la inútil y fallida cocción lenta, y tanto Marcelo como Arbeloa intentaron atajar con aperturas exteriores a los extremos. Buen recurso que de poco sirvió. Además, volvió a recordarnos que atacar con muchos no tiene por qué significar atacar bien. Así agotamos la primera parte, acostados sobre el Almería. En ese barullo ni el Madrid inquietó al Almería, ni el Almería al Madrid. Todo transcurrió en el correcalles diseñado por Mourinho sobre los últimos 35 metros en los que se juegan y ganan los partidos, pero apenas comprendimos nada. 45 minutos de dominio territorial y moral, pero sin hilo conductivo ni pruebas que mostrar en un tribunal. Sensaciones que flotaban en el aire, y nada más.

En la segunda parte continuaron las mismas sensaciones que en la primera. El equipo seguía vagando en una ambigüedad y una impotencia táctica y física ligeramente preocupante, y Albiol tocaba más balón que Özil y Kaka’, sintomático. En una de las primeras llegadas de la segunda parte, Arbeloa, decididamente el comodín que puede salvar a Ramos de la mediocridad del lateral, centró y todos los atacantes del Madrid (4), como moscas, fueron al balón, olvidándose del rechace, y los dos medios, de la segunda línea. Con todo el panorama ofensivo, a Xabi y Sami les fue imposible coger un taxi.

Además de esos males pasajeros, el Real tenía otros más serios. Cero movilidad en fase ofensiva, cero definición. Pérez Lasa seguía irritando con su peculiar forma de pitar, y por fin Mou nos sacó del tedio en el minuto 53. Retiró a Kaka’ por Benzema y con el cambio fijamos las posiciones de ataque volviendo al 4-2-3-1 tradicional, que tras la broma macabra del 4-2-4 o lo que cojones fuera eso, fue hasta bienvenido. El mensaje está claro, Mou necesita un 9 y con remiendos como el de hoy es muy difícil atacar cotas mayores. Tras la redefinición táctica, Alonso le puso el balón del 0-1 a Ramos, que no llegó. El Madrid sin embargo empujó otros 10 o 12 metros más al Almería, pero de nada sirvió puesto que al minuto el Almería hizo el 1-0 en una jugada que nos hace pedirle definitivamente a Khedira que aprenda a tirarse al suelo alguna vez. Ramos amagó con un penalti y en el descuido alguien marcó. Al minuto siguiente del gol, un jugador del Almería yacía en el suelo: el otro fútbol. Mou siguió con su metamorfosis táctica, Granero y Carvalho dentro, Marcelo y Albiol fuera. Nos quedamos con una defensa de tres centrales: Arbeloa, Carvalho y Ramos, con Di María de carrilero izquierdo y Granero de interior, Alonso y Khedira en el medio y Özil, Cristiano y Benzema arriba.

El Madrid se volcó con convicción pero sin mucho que decir, hasta que por fin, 15 minutos después del gol andaluz, Granero culminó en la escuadra una bonita contra del Madrid, donde Benzema volvió a estar acertado aguantando y pasando. Hay gente que lamenta haber nacido 15 años tarde, o en un cuerpo que “no es suyo”; ¿nació Benzemá en una demarcación equivocada? A partir de ahí poco más pasó. El Madrid, completamente volcado en el área rojiblanca, pero sabiendo todos que hoy no sonaría la flauta. Un slalom de Cristiano, un par de penaltis de los que no se puede hablar por “el señorío” (de los cojones), un balón al larguero, Di María extenuado, seco, exhausto, jugadores del Almería rodando por el suelo…

Lo dijimos contra el Villarreal (“el Madrid no puede permitirse ganar todos los partidos desde Enero a golpe de pulmón”) y lo avisamos mucho antes (“el papel del hombre 12 al 15 será muy importante en los meses de Enero y Febrero”). Llegados a este punto nos encontramos con dos partidos seguidos recurriendo al 5-3-2 / 3-4-3 y con Canales, León y Mahamadou desaparecidos, Lass a su puta bola, un solo falso 9 en la plantilla y con Kaka’ (combina lo peor del baulismo: futbolista de connotaciones (políticas), más problema (táctico) que solución (futbolística), como primera pieza del puzzle de las presuntas soluciones y alegrías. Mourinho tiene mucho que pensar y decidir en estos días. Al menos este partido habrá servido para que los próceres encorbatados se decidan a traer a nuestro entrenador lo que les pide.

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Archivado bajo realmadrid2010-2011

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