Archivo mensual: abril 2014

Real Madrid 4 – 0 sasuna

1. Los dos últimos partidos del Real Madrid habían sido la final de Copa del Rey contra el Barcelona y la ida de unas semifinales de Copa de Europa contra el Bayern, y al ver al Osasuna en el televisor me entró un poco de jet lag. Este tipo de partidos casi sin aliciente se hacen muy aburridos cuando no se juegan en el Coliseo Alfonso Pérez  porque uno sólo puede fijarse en el partido y no distraerse leyendo los paneles publicitarios que anuncian talleres de coche y electricistas o contar todas las publicidades que lleva el Mallorca en su indumentaria. Del once inicial pareció normal la aparición de Cristiano para que cogiera ritmo de cara a Munich, pero no tanto la de Modric o Di María. ¿Sicario Casinigro no está ni para este tipo de partidos? Fue el único suplente que no fue titular.

2. Osasuna tiene un montón de esos jugadores que al oír en una conversación de bar no sabes si juegan en el Elche, el Almería o el Levante. Ramos jugó un partido muy sobrio en defensa (alguien le habría dicho que si veía amarilla contra el Osasuna no podría jugar en Munich) y muy alborotado en ataque. Subió y subió cada vez que pudo porque al bueno de Sergio se le acumulan las dedicatorias, un abuelo fallecido y un hijo que va a llegar. Menos mal que como ya no están Mourinho ni Özil tiene una dedicatoria menos que hacer.

3. En ataque el Madrid era el Ebro por la izquierda, el Cofio por la derecha y el peñón de Gibraltar en el centro. Todo el ataque posicional era de Cristiano, Isco y Marcelo, cosa que suena lógica. Morata no encuentra su sitio en el mundo, y eso tiene que ser muy duro cuando tu mundo es el Madrid. Morata en el Madrid parece un crío de 15 años saliendo con una milf, y da la sensación de que juega con dos números más de calzado. Además aúna lo mejor de cada casa: las rachas sin marcar de Morientes y las ocasiones falladas de Higuaín. La falta de confianza se nota prácticamente en cada acción y durante la primera parte realizó más acciones de pivot que de delantero. Cómo estará el pobre Morata que hasta Isco le dio un beso en la cabeza, sana sana, culito de rana.

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4. Aún no había sonado el ‘illa illa illa Juanito maravilla’ y Cristiano ya tenía un gol. Esos goles que marcan Cristiano o Bale desde lejos parecen más  un  triple que un gol. El partido tenía aire laxo por la descompensación del once y la poca oposición de Osasuna, a medio camino entre una pachanga veraniega y un partido de all stars en la NBA. Osasuna llegaba sin asustar y el Madrid balconeaba el área rojilla pasándose el balón como si quemara. Jugó Nacho otro partido aséptico, formal, casi diplomático, todo lo contrario que Cristiano, que si en la primera parte parecía que había metido un triple, el segundo pareció un smash de Nadal. Lo malo de los goles de Cristiano es que después vienen sus celebraciones. Narciso se ahogó contemplando su propia imagen y un día Cristiano se hará daño en el tendón de aquiles al dar el saltito de superhéroe.

5. Tras los dos hits de Cristiano, las caras b y las rarezas. Marcó por fin el farandulero Ramos en su cuarta o quinta incorporación y para sonrojo de los defensores de Osasuna, Carvajal hizo el cuarto de cabeza como una vez que Mejía le marcó al Betis. El estadio se quitó el corsé y se puso a festejar, sospechando que el año no acabará con la Copa del Rey. A mi me gusta mucho la alegría de la gente pero ojo a la cara de gilipollas que se nos puede quedar que aún no hemos jugado en Munich y regalamos la liga al Aleti.

Hala Madrid, hijos de puta.

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Real Madrid 1 – 0 Bayern Munich Deconstruido

1. En teoría nada puede motivar más a un madridista en Europa que un Bayern Munich entrenado por Guardiola, dos pájaros (de mucha envergadura) de un tiro, o de un gol. Y a esa ecuación hay que añadir una buena noticia, ya que por fin entendió la cúpula del Madrid que los días D a las hora H hay protocolos que respetar y adelantaron el infame Nessun Dorma quince minutos antes del partido. Por lo demás muchos nervios, banderines blancos y un tifo tan académico que parecía un regalo sorpresa a un niño que hacía la primera comunión.

2. La última innovación culinaria de Guardiola es Lahm, un lateral derecho jugando de mediocentro, el gintonic con bayas de enebro y cortezas de limón de Pedro Jota. Con Lahm en el medio acompañado de Schweinsteiger y los puñales arriba salieron los bávaros a proponer un fútbol de toque corto y posesión. El Madrid jugó contra el Bayern la prolongación del partido de Mestalla y salió junto y bien dispuesto en 4-4-2. La solución al enigma se adivinaba pues a lo lejos: posesiones largas del Bayern y el Madrid a hacerles la jaula, matarlos con contras y correr todos como cabrones. Un día UNICEF organizará un acto con Guardiola en el que tras un partido con 83% de posesión Pep cederá simbólicamente el 0,7%  a una escuela de fútbol base africano y el mundo aplaudirá.

3. Que ya no nos entrenen Capello o Mourinho tiene cosas buenas como que el entrenador puede encerrarse en el Bernabéu sin que le critiquen. Yo que soy madridista desde el patio del colegio nunca me he molestado por ello. Ni con Capello, ni con el 5-3-2 de Del Bosque, ni con Mourinho, ni con Ancelotti: el Madrid sólo puede jugar a ganar. Una muestra significativa de la idiocia periodística española es alabar a Guardiola por su toque o su juego ‘ofensivo’, cuando más interesante que el toque a ninguna parte me parece la presión tras la pérdida, actitudes positivas o negativas en un equipo en función de quién entrene.

4. El gol del Madrid vuelve a coronar a Benzema, de nuevo determinante en ese rol de dealer que trapichea con parsimonia en las esquinas sin que la policía se entere. Benzema es un delantero tan atípico que hasta celebra los goles con timidez. Vuelve a aparecer en noche señalada y compensa aportando el sosiego que les falta a Cristiano, Bale o Di María.

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5. A cada partido del Madrid intento fijarme en Carvajal para terminar de saber qué pienso de él y siempre me pierdo en divagaciones sobre sus mangas. Juega siempre con manga larga remangada, y no con manga corta. Cuando además tenía la barba parecía un labriego de León y le faltaba salir al campo con una azada. El afeitado y los partidos consecutivos que lleva jugando desde la lesión de Arbeloa le han venido muy bien. El madridismo tiene pequeños lugares míticos, refugios del pasado: la rodillera de Chendo, las lengüetas de las adidas de Beckham, las ojeras de Özil, las cintas del pelo de Guti… y a ese lugar van de cabeza las mangas remangadas de Carvajal.

5. El Madrid sin embargo se obstina en contradecir el relato que le han creado los medios y si de verdad tuviera la mitad de pegada que nos otorgan se habría ganado la final de Copa en 30 minutos y habríamos metido 4-0 al Bayern. Pudo matar el Madrid al final de la primera parte cuando Isco apareció en paredes con Benzema primero y Alonso después, pero Di María no puede hacer dos partidos perfectos consecutivos porque eso demostraría la existencia de Dios, y el Madrid es muy sensible a los diferentes credos de sus aficionados.

6. En la segunda parte vimos por fin un Madrid completamente adulto, protagonizando triquiñuelas que nosotros sufrimos habitualmente y gestionando perfectamente las fuerzas, el tiempo con y sin balón y todos esos intangibles de los que nos habla Segurola por las noches a una generación entera de madridistas que ha crecido bajo el yugo periodístico y cultural de “el madrid no juega a nada” convertido en mandamiento. Hubo una preciosa y larguísima posesión al final del partido que parecía una tomadura de pelo al Bayern sin serlo. El balón iba, venía y pasaba por todos los jugadores y parecía los viajes de Colón por el Atlántico hasta que Ramos -cómo no- con esa morbosa necesidad de protagonismo que nadie puede quitarle lo regaló en el enésimo balón cruzado de la noche. Los saques en pesetas con el pié de Casillas son los balones cruzados de Ramos pasados a euros.
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7. No es casualidad que Pepe haya jugado su primer partido sin error alguno en Europa en los últimos cuatro años. Junto a Pepe está Coentrao, que acaba con el debate del lateral izquierdo de forma solemne. También se presentó a la cita Modric, el único centrocampista del Madrid junto a Isco que es capaz de superar una línea rival con el balón el los pies, cosa que descolocó más de una vez a los alemanes y puso en superioridad constante al Madrid en varias jugadas que pudieron ser gol . Modric juega al fútbol como si fuera estrella de rock, y alguien tendría que recuperar sus pases con el exterior del pie por puro deleite visual. Junto al croata, Xabi Alonso estuvo sublime especialmente en los últimos minutos. Y como pasó en la Copa, a doscientos metros de la línea de meta, emergió la figura de Casillas, que paró el empate a uno de Götze: las aguas del mar Rojo retornaron a su ser y el mundo se dispuso a seguir girando. ¡Hala Madrid, hijos de puta!

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Real Madrid 2 – 1 Baggggsa.

 1.- La gran ceremonia nacional empezó con el cura Mateu Laoz diciendo en el reparto de campos “Xavi, puedes besar a la novia”, y a continuación las dos aficiones alzaron las banderas al cielo. Los del Madrid estaban a la derecha de la pantalla, y los del Barcelona a la izquierda. La grada que no se ve en la televisión, para la conferencia episcopal de la Federación, la mafia con copetes de caspa en la hombrera de la americana.

2.- Uno siempre sabe cómo va a jugar el Barcelona, ordenando con pretencioso aire didáctico el Universo en cajas correctamente etiquetadas desde el big bang hasta hoy, pero nunca como lo va a hacer el Madrid. Dos factores fundamentales en el inicio: Di María en la derecha y la presión tras la pérdida; los madridistas preocupados podían respirar tranquilos. A un partido de estas trazas siempre le precede un ritual paralelo al de escuchar un disco. El problema es que a veces el proceso que va desde recibir el disco, abrirlo y ponerlo es mejor que la propia escucha. No fue el caso porque el Madrid jugó un gran partido a excepción de los 20 minutos que siguieron al empate.

3.- El primer gol es una inspiración de Isco. Recuperó un balón y pasó a Bale, y en el instante de ese pase yo vi vengado un trozo de la cola de vaca de Romario a Alkorta. Benzema dio continuidad a la maravilla de Isco con esa disposición especial que tiene para el pase a terceras personas y dejó solo a Di María, que dudó entre repetir lo de Puyol con Bartra, hacerse un nudo con las piernas o chutar a puerta. Eligió lo más improbable, y lo más improbable conociendo a Di María era chutar a puerta y marcar. Pinto acarició la bola y el balón entró obediente.

4.- Analizar encuentros así de forma profunda me resulta imposible puesto que estos partidos tienen más carne que alma. Reinó una extraña paridad que se rompía con tímidas ocasiones del Madrid. El equipo salió armado con cierto aliño mourinhista, no en la forma (4-4-2), sino en el fondo, como cuando años atrás íbamos a la casa del pueblo a disfrutar del invierno: todos apiñados alrededor de la mesa con una manta cubriéndonos las piernas y a matar el frío jugando a las cartas.

5.- Es una lástima que la comunicación entre Coentrao y el Madrid no haya transcurrido en buenos términos. Coentrao se pierde -a pesar de todo- disfrutar un gran club, y el Bernabéu ha menospreciado injustamente a un buen futbolista. El portugués podrá por lo menos esgrimir el partido de hoy como legítima defensa y añadirlo a su rosario. Se las tuvo con Bartra cuando el canterano protagonizó el primer fingimiento culé de la noche, cortó de forma inteligente varias contras del Barcelona dando tiempo al repliegue del equipo y a diferencia de Marcelo, que en el encuentro de liga del 3-4 echó el balón fuera para que atendieran a Neymar, supo competir durante 90 minutos.

6.- El Barcelona era consciente de los límites y las virtudes de su rival y en la primera parte volcó de formar casi permanente su ataque por la banda de Carvajal, que sin hacerlo mal, fue el flanco más débil del Madrid en los ataques ordenados de los culés. El tiempo en este tipo de partidos pasa muy rápido, salvo cuando Benzema recibe de espaldas o combina con Isco. Alonso, Di María, Isco y Modric sujetaron al equipo, y apretaron bien al suelo los tornillos del starting block de Benzema y Bale. La única explicación racional a Benzema es pensar que tiene un litro menos de sangre que el resto de los humanos, por eso su reino no es de este mundo. Los jugadores del Barcelona, que incluso están  acostumbrados a los jugadores que acarician el balón, siempre se han perdido ante el latido de Benzema.

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7. Para satisfacer al pueblo, la organización preparó varios despliegues del más típico folklore español, como un concierto de Marta Sánchez antes del partido y los saques con el pie de Casillas durante el mismo. Luego el Madrid impuso su ritmo -a la tercera va la vencida, Ancelotti– y pudimos contar tantas ocasiones a favor desperdiciadas que nos pusimos de mal humor. Di María, Ramos, Bale, Benzema, Alonso… todos ellos chutaron a puerta en vano. Bale tiene tantas ganas de marcar el gol definitivo (ojo, spoilers) y a veces se afana tanto en ello que parece un hijo bobo esperando el ascensor en la escalera. Si los atacantes hubieran levantado algo la cabeza, habrían matado a goles el suspense.

8.- Entre el chorro de ocasiones desperdiciadas y el gol del empate hubo tiempo para hacer turismo y visitar algunos lugares comunes, como por ejemplo Ramos levantando a Cesc del suelo luego de haber fingido una agresión (los turistas japoneses sacan fotos desde el autobús). Fábregas es tan moderno que ahora lleva tatuajes en el brazo y la raya del pelo a la altura de la entrada y parece que se está quedando calvo. Siete años en el Arsenal le pesan a cualquiera.

9.- Antes del gol, la mejor ocasión del Barcelona había sido un disparo de Bartra desde fuera del área, lo que no deja de ser una bella metáfora. Luego lo arregló en un córner en el que Pepe midió mal los tiempos y remató con un extraño escorzo que se coló en las redes. Bartra marcó en el 68 y el Madrid se vino abajo. El agua subió dos escalones en el sótano y los diez jugadores de campo se quedaron atrapados entre el balón y la puerta atascada que daba al pasillo de la mansión.

10.- Los 15 minutos de dominio culé fueron duros y largos como la travesía del Sinaí, pero Modric nos sacó del coma con un disparo al palo.  Luego, tras la maraña de pases barcelonistas a ninguna parte, Isco y Coentrao se las arreglaron para armar la contra que llevó a Bale a su lugar estelar en el partido. A estas alturas de la noche no se sabe aún si la contra fue hecha para Bale, o Bale para las contras. Podría intentar describir ese gol bello, bruto y potente, pero lo mejor es ver las imágenes: Coentrao se lleva el balón con una escaramuza y lo pone elegantemente en el medio campo con el interior del pie. Y ahí aparece Bale, maltratando a Bartra en el sprint hasta tal punto que al lado del galés el canterano parecía Raúl en 2008. Bale sólo se bajó de la ola en la orilla para correr por la arena y contemplar el atardecer rodeado por sus compañeros.

11.- Por supuesto el partido no podía acabar ahí, Neymar disparó al palo y Casillas hizo un paradón atrapando el balón repelido por el poste. Para agrandar la mitología Iker fue rápido a tocar el palo y hasta los aficionados del Barcelona se quedaron con ganas de gritar ‘IIIIIIIIker, IIIIIIIIIker’. ‘IIIIIIker, IIIIIIIker’ es la contraseña secreta para aprobar una oposición a la Diputación de Ávila. Entre la parada de Íker y el apretón de manos de los dos entrenadores, que parecían directores de Instituto Público se acabó el espectáculo, la estupenda fiesta de la democracia española. Gloria a los campeones, ¡¡Hala Madrid!!

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